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miércoles de ceniza

No entiendo sino las cenizas

Pablo Neruda

Los días previos al miércoles de ceniza, conocidos como carnaval sirven para dar saciar los instintos pecaminosos antes de entrar en un período de vigilia donde uno se abstiene de muchas de las cosas placenteras de la vida por motivos religiosos. Pero algunas de estas prácticas tienen efectos benéficos distintos a los religiosos. creo incluso que voy a intentar algo para aprovechar la ocasión.

Tras una plática con mi compadre se me ocurrió que poner en práctica podría ser una buena idea. He vivido prestando interés en demasiadas cosas, dejando escapar mi energía en múltiples empresas que nunca llegan a buen término, seguramente porque me he embarcado en ellas sin mucha reflexión, más por compulsión, como intentando asirme de todo cualquier cosa que esté a mi alcance para llenar un vacío que lleva mucho tiempo sin llenarse, craso error de buscar fuera la solución. El trabajo de evitar muchas cosas es mucho mayor que el necesario para enfrentar los fantasmas, pero el veneno paralizante del miedo siempre busca entrometerse.

Decidí entonces soltarme todo lo que pude durante estos días, ser liberal en cuanto a los excesos sin fijarme demasiado en los gastos, unos días epicúreos que terminen por expurgar los deseos inconclusos, que terminaron por dejarme con un pie ligeramente lastimado, completamente desvelado, con los números del mes en rojo, litros de sudor expulsado y carente de profilácticos. Porque no los voy a necesitar en un buen rato.

Parte de la abstinencia sirve para alejarte tanto físicamente como emocionalmente, no para olvidarte sino para centrarte en ti, para concentrar la energía en las metas que te has trazado. Evitar que la mente se siga fugando, evitar las acciones que solamente sirvan de escape. Si lo sabré yo.  Tantas veces he recorrido el camino del olvido, pero lo único que consigo es distraerme un rato para regresar al mismo punto, pero además ligeramente decepcionado porque no avancé nada.

Para estar a tono con la época #YoConfieso que me ha faltado consistencia en un sinnúmero de proyectos, propósitos y, lo más grave, en perseguir los sueños. Es hora de que esto se termine, así sea.

Dejo una rola que antes conocíamos como la prima y terminó llamándose de otra manera.

Miércoles de ceniza

Semana Mayor

No hay carnaval sin cuaresma.

Dicho popular.

El pasado domingo fue Domingo de Ramos o de Dolores, algunas personas acostumbran ir a bendecir las palmas, que luego pueden ser arregladas en forma de cruz para ponerlas detrás de una puerta a manera de protección, las mismas palmas, ya secas, se queman para obtener la ceniza utilizada el miércoles de ceniza.

El cálculo de la semana santa tiene que ver con la luna -¿sorpresa?- el domingo de pascua debe ser después de la primera luna llena de la primavera boreal -ja antes nunca hubira hecho esta precisión pero ahora vivo en el hemisferio sur- esto quiere decir que es posterior a la entrada del sol en aries.  Pero si alguien tiene alguna duda de cómo saber exactamente la fecha, hay un método propuesto por Gauss -impecable por cierto- que puede se consultado aquí

Una de las cosas que noté en Brasil fue lo popular que son los huevos de pascua, y lo extendido de la mercadotecnia alrededor del conejo, los huevos de chocolate, las canastas de ragalo y todas esas mamadas, es huevo -el de pascua- tiene un origen babilonio, no deja de ser curioso que el ayuno de 40 días practicado por los kurdistanos también tenga un origen babilonio, pero también los mayas tenían ayunos -el número de días era múltiplo de 20- y los aztecan tenían una preparación similar en una festividad claramente alusiva al sol Huitzilopochtli

Todo esto ha estado muy relacionado conmigo porque yo nací un viernes santo, mis cumpleaños siempre han girado en torno a la semana santa, aunque algunas veces las celebraciones hayan sido distribuídas hasta en 3 meses distintos. Durante mucho tiempo mis grupo de invitados era demasiado heterogéneo para permanecer junto. Solamente lo intenté alguna vez, con resultados poco satisfactorios, creo que algunos eran demasiado territoriales y fueron hostiles, otros no les gustaba la música tocada con la axila.

Al principio las fiestas era exclusivamente familiares, incluso hice mi primera comunión un domingo de ramos para aprovechar toda la celebración, fue la fiesta más grande que hubo en mi casa, parecía un circo de 3 pistas donde la comunión o mi festejo pasaron a segundo plano, pero fue muy divertido observar lo que pasaba desde mi tío Luis ganándole en el dominó a mi tío Antonio, de acuerdo a la leyenda la revancha ya se debe haber efectuado en algún lugar de ultratumba, o ver como mi prima Nayeli se sentó sobre mi primo Arturo. Es evidente que la el caos no tiene mucho que ver con ninguno de los múltiples espíritus de la celebración pero es mucho más divertido.

Hubo distintos festejos posteriores, cada uno con un rasgo distinto, algunas veces era una competencia entre el horno y los comensales, o la vez que un machete desprendió un trozo de concreto del lavadero, la vez que usé mechas doradas en el cabello, o aquella vez que asistieron las del Hueso luego de al menos diez años sin verlas, o cuando llevaron el trofeo que ganó el Zaragaoza y Chucho se lo quedó alegando su valía como jugador.

Durante varios años celebré mi aniversario en casa de Azul, los convocados cocinábamos platillos de alguna región elegida con unos días de anticipación, las primeras fueron recetas húngaras y marroquíes. Y el hecho de que haya sido algunas veces en esas fechas hizo difícil conseguir ciertos ingredientes, como el cous-cous y el carnero, porque algunas carnicerías prefieren no abrir esos días, aprovechar las bajas ventas y vacacionar o descansar. Dentro de estas celebraciones existía la costumbre de escuchar mi ópera rock favorita:

Quizá siempre tuve una fijación por el personaje principal, todavía pienso que nació y murió en el mismo día; y durante mucho tiempo estuve seguro que yo seguiría el mismo destino. Tal vez todo lo que pasó después lo viví como si fuera tiempo extra, ahora me toca tomar las riendas de la situación.