Archivo del sitio

violencia en todos lados.

La violencia no es sino una expresión del miedo.

Arturo Graf

He estad0 meditando al respecto del asesinato de una mujer (Lesvy) en Ciudad Universitaria, acerca de las causas de este incremento (a mi parecer mundial) de la violencia en contra de las mujeres y la búsqueda, bueno al menos el inicio, de una solución.

Me parece que el motivo subyacente es el miedo, un miedo enorme e irracional que amenaza con destruir el mundo/status quo/las creencias. Y el único recurso que se tiene para respoder es la violencia (sí, el último recurso del incompetente como dijera Assimov).

La educación es diferente para cada género. Puedo hablar un poco de las diferencias que percibo. Existe en mayor o menor medida un esfuerzo por parte de la madre en dar a sus hijos, y me parece que las cosas que se le dan al varón son mayores en proporción a lo que se les da a las mujeres (quizá la carencia del término equivalente a varón en castellano sea una señal). Hay numerosos ejemplos de madres desvividas por sus hijos (las madres de Avelino Pilongano de los Burrón, Gordolfo Gelatino de los Polivoces o las misma aMarga López en corona de lágrimas). No he visto casos parecidos donde la madre haga tanto por su hija (quizá los haya y en ese caso sería en mucha menor cantidad).

Otra diferencia fundamental es la exaltación de la rudeza, de lo fuerte, del la permanencia; la resolución de los conflictos por medio de la dominación del otro, de alzarse como único vencedor, con arrasar con el rival. Y en cambio minimizar la importancia de los sentimientos, algunas veces hasta el extremo de la burla. El llanto, la tristeza, el miedo y cualquier sentimento que muestre vulnerabilidad son desterrados.

Y sí, el hombre siente un gran miedo ante muchas actitudes de las mujers, porque amenaza su mundo:

Durante mucho tiempo un hombre que se casaba aseguraba la perpetuación del apellido (si había hijos varones), relaciones sexuales a voluntad, una “ama de casa” que le resolviera las tareas domésticas. Todo eso a cambio de una manutención que muchas veces era insuficiente e intermintente. Esta persona ve amenazado su mundo al existir mujeres que pueden pedir el divorcio, que no tienen miedo de salir a buscar trabajo. Eso dejaría al hombre no solamente sin sus ventajas ganadas sino a merced de la burla de los otros. Porque el escarnio de los demás es una forma de perpetuar la ideología y las acciones.

El que las mujeres tomen control de su sexualidad es también una amenza para el hombre, ahora hay que luchar por algo que se consideraba seguro, ahora es posible que la mujer descalifique o compare el desempeño sexual y se salga perdiendo en esa comparación. Además del miedo a mantener progenie de alguien más.

También la irrupción de la mujer en cotos de poder (la política, los puestos gerenciales, las tomas de decisión) es una amenaza para las formas en las que el varón controlaba las transacciones de ese poder. Esos intercambios de poder solían ser entre hombres.

Todas estas formas en las que se ve amenzado el varón, me parece son las que generan la violencia. Es un miedo a ver su mundo destruído, por eso no creo que apelar a los derechos humanos tenga efecto, o que haya mensajes de indignación. Creo que un colectivo de mujeres hartas de la violencia y expresando su enojo causan aún más miedo. Creo que de alguna forma hay que hacer ver que este mundo donde las mujeres ocupan otros espacios, tienen los mismos derechos, ejercen su sexualidad y cuya labor sea reconocida por igual es un mundo que es mejor para ambos, que los privilegios que se dejan atrás son menos que las ventajas de estar en contacto con los sentimientos, en dejar de estar encerrados en una armadura rígida, en cargar demasiadas cosas y ser responsables de otras que no nos corresponden.

 

 

 

#NiUnaMenos o una nueva Lisístrata

El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos.

Simone de Beauvoir

Vivimos inmersos en la violencia que toma diferentes formas: la pobreza, la falta de educación y oportunidades, la discriminación, la opresión, la corrupción. Este día se reúnen en diferentes latitudes miles de personas bajo el grito de #NiUnaMenos.

El feminicidio es el último escalón de los actos cometidos en contra de las mujeres, la gama es amplia y abarca el abuso doméstico (sea psicológico o físico), el abuso sexual infantil (incestuoso o no), el acoso sexual, la mutilación genital, la esterilización forzada, la criminalización del aborto, la heterosexualidad forzada, la cirugía plástica involuntaria con fines de embellecimiento, la esclavitud sexual.

Todos estos actos buscan mantener una superioridad de un grupo —como todas las formas de violencia— hay personas que lo hacen conscientes y otras no, pero que preservan esa subordinación del grupo violentado.

Resulta iluso que el grupo en el poder cederá estas ventajas fácilmente, que por arte de magia un hashtag va a lograr crear conciencia en los demás. El cambio comienza por uno mismo, por la propia introspección, son los actos cotidianos los que van forjando y educando y ejemplifico:

Los hijos perciben el comportamiento, no podemos engañarlos respecto a lo que somos y las actitudes que tenemos, no importa el número de veces que se les repita que tienen que respetar a la mujer, si ven que su madre es servil, que acepta sin chistar insultos o malos tratos del padre, eso es lo que aprenden. Hasta el lenguaje es importante: cuando decimos que un hombre es bueno porque “ayuda” a su pareja en la limpieza de la casa o en el cuidado de los niños estamos estableciendo implícitamente que esa es tarea de la mujer y que la participación del hombre es de buena onda. Cuando, me parece, es una responsabilidad conjunta.

Otra cosa que he percibido es el silencio, creo que es uno de los peores cómplices. Conozco mujeres que han sufrido acoso en su propia casa, por parte de un amigo de su pareja —sí, manoseada como en el metro— y no ha dicho nada, se ha tragado todo con verguenza bajo el pretexto de “no quiero que haya problemas” ¿por qué sigue apareciendo esa pena como si la falta fuera de ella? creo que ha sido producto de las respuestas que ha recibido al hablar.  Ese verguenza de hablar es otro de las formas de perpetuar la violencia, es como decidir negarse el respeto y apoyar al otro.

También conocí a otra que era golpeada, que su pareja la castigaba dejándola sin celular y que solamente la dejaba salir sola acompañada de una chaperona (su prima), su dinero y posición no le quitaban lo patán. Pero dado que era un buen partido —bajo no sé que pinches estándares— ella justificaba sus insultos, golpes y violencia describiéndolo como un animal que necesitaba protección. Esa necesidad de mostrarse ante los demás como una pareja muy linda.

Y la falta de denuncia es otro síntoma, el proceso de denunciar un delito sexual es difícil y humillante para la mujer, esto es a propósito, las autoridades lo hacen de esa forma para que las mujeres no denuncien y ellos tengan menos trabajo. Creo que es mejor buscar apoyo de la familia y amigos, para poder pasar por este trance. Yo me he ofrecido a acompañarlas.

Yo quiero un mundo donde las personas que amo puedan vivir como les plazca, libres de miedo. Y en esas estoy.

 

 

 

 

 

A %d blogueros les gusta esto: