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la clásica

En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco.

Piotr Ilich Tchaikovski

El término de música clásica es extraño, tan extraño que puede usarse para definir música que es posterior a la invención del término, puede referirse a la música culta o a un período específico pero creo que el término no me gusta porque parece una etiqueta que termina segregándola. Yo crecí al principio muy alejado de ella, salvo algunas veces en el radio y uno que otro disco de mi abuelo la música que escuchaba cotidianamente era variada, guapachosa si venía de mi madre, sesentera si era de unos tíos, santanera de los otros, hasta el jazz anda por ahí.

Hasta la secundaria conocí un poco de las historia de la música, y la frecuente asistencia a conciertos por un par de puntos en la calificación me fueron mostrando un poco de lo que existía, eso combinado con la enciclopedia salvat de grandes compositores que compró mi padre fueron completando mis primeros pasos, en ese mundo, que vendría a florecer presenciando los ensayos de la Ofunam de a grapa por supuesto. Solamente que no solía compartir ese gusto con muchas personas, en parte por esa barrera impuesta por el nombre.

Ahora lo más importante es lo que hace sentir la música, lo demás pasa a un plano mucho menor. y hay muchas piezas que provocan reacciones poderosas, que incluyen un malestar que culminó en vómito y me obligó a permanecer en el baño de la sala de conciertos. Una tristeza que parece que te despellejaran el alma o un bienestar que te ayuda a salir del oscuro pozo de la depresión.

Soy un lego en el aspecto musical, algunas veces tuve conversaciones con etnomusicólogos que se mostraban reacios a responder —o al menos considerar— algunas de mis preguntas, porque yo creo que en el caso de la música clásica que ha sido interpretada en innumerables ocasiones por múltiples ejecutantes, existen más elementos para distinguir los matices y elegir los favoritos; estas razones pueden resultar insólitas para otras personas.

Por eso disfruté encontrar algunos interlocutores con los que disfrutaba ese intercambio de opiniones. Por ejemplo conocía a un amigo en una fiesta donde los baños quedaron fuera de circulación porque los ocupantes se negaban a salir: el primero debido era una mujer despechada llorando y el segundo otro conocido dormido —ambos borrachos— si bien ese fue el primer tema de conversación, 2 semanas después lo encontré en el Tower Records que estaba en la calle de NIza, ¡ambos estábamos buscando lo mismo! era la interpretación de Kyung Wha Chung que ambos teníamos curiosidad de escuchar.  Con el tuve la oportunidad de conversar ampliamente acerca de las diferentes interpretaciones existentes de compartir algunas grabaciones, solíamos encontrarnos en la misma tienda para ver las novedades.

También tuve múltiples intercambios con aspirante que abandonó sus sueños musicales a cambio de una vida con mayor status social, es una lástima porque tenía la impresión de que ella entendía perfectamente las opiniones que tenía al respecto de ciertas piezas, quizá hasta podría aventurar que las consideraba fascinantes.

Este post fue generado por una respuesta de un tweet que mandé que incluía una foto de Maurice Ravel, la siguiente selección es como una pequeña muestra de ese universo. Recuerdo una frase de Melora Creager que traduzco libremente: para aquellos que tienen la mente cerrada a la música clásica ábranlas como flor por la mañana y solamente les dolerá por un minuto.

pásame un teclado

La mayor parte de la escritura se hace lejos de la máquina de escribir.

Henry Miller

La herramienta que más he utilzado ha sido el teclado, de niño solamente veía una máquina de escribir —una olivetti lettera 22- que era de mi tía Marina, que algunas veces nos la prestaba para llenar algunos documentos, mi mamá siempre que la veía decía que extrañaba la suya que fue una del mismo modelo, poco después compró otra de la misma marca pero ahora el modelo lettera 25. Tanto mi papá como mi mamá eran capaces de ayudarme a escribir algo a máquina si lo necesitaba, pero al entrar a la secundaria comencé a tomar clases de mecanografía.

Mi maestro tenía un método original de enseñar, pintó las cada tecla de un color de acuerdo a la posición que ocupaba —que dependía del dedo con el que la tendrías que presionar— el mapa de las teclas estaba en la pared lo que hacía que mirar al teclado fuera innecesario, una habilidad que he agradecido a lo largo de la vida.  Además usábamos las hojas de manera horizontal y las teníamos que llenar de ambos lados para que no se desperdiciara el papel, desafortunadamente el maestro falleció a mitad del curso y fue reemplazado por una maestra que usó el libro clásico y terminé llenando mi libro de mecanografía al igual que mis padres y mi hermana —todos teníamos nuestras hojas de ejercicios encuadernadas— nunca alcancé las velocidades de mi tía Yolanda que era toda una profesional pero me defendía bastante arriba de 70 palabras por minuto. Pero mi mayor virtud consistía en justificar al vuelo, es decir, iba contando los caracteres y ya cerca del margen daba un espacio antes de las palabra para que el margen de la derecha quedara parejo, esto ahora es tan fácil en un procesador de texto. También me di cuenta de que puedo escribir semidormido pero en ese caso mi ortografía cae en picada porque escribo como fonéticamente, desaparecen algunas letras como la hache y la zeta.

No duré mucho tiempo usando la máquina de escribir, aunque ya tenía una computadora —una timex sinclair 1000— no era apta para escribir y no tenía impresora, fue hasta que tuve la commodore y conseguí una impresora, que después tuve que adaptar para las pc pero valió la pena, desde entonces he escrito muchísimo más por ese medio que a mano, porque para ser sinceros mi letra dista mucho de ser bonita, o ya digamos legible, este medio me ha permitido escribir con soltura, de manera legible y además se puede guardar para la posteridad.

Durante un tiempo me dediqué a programar, empecé usando BASIC pero he transitado por muchísimos lenguajes, como el ensamblador, COBOL, PASCAL, FORTRAN, Java, Clipper, Visual Fox, C, VB, C++, C# el número de líneas que he escrito alcanza para llenar demasiadas páginas, tantas que los escritos de otra naturaleza se ven seriamente opacados, pero ahora estoy mucho más enfocado en esto de escribir, ahora mucho menos críptico que en mi etapa en livejournal que lamento haber borrado en un impulso destructivo luego de que sus contenidos detonaran en los días de mi separación.

Y como los juegos han estado presentes en mi vida el teclado ha sido uno de los controles por mucho tiempo, claro que hubo joystiqs y gamepads pero el teclado siempre ha estado al lado auxiliando, esta es una de las razones por las cuales he tenido que reemplazar muchos teclados averiados, pero también es porque aprendí en una máquina antigua en la que tenías que golpear con ahínco, y sigo haciéndolo aunque ahora las teclas sean más sensibles.

Algunas teclas pueden ser sensibles si se toma el doble sentido de la palabra teclado.

canto al pie de tu ventana

Aquel a quien no le gusta el vino, ni la mujer, ni el canto, será un necio toda su vida.

Martín Lutero

Tengo que confesar que pertenecía a una rondalla, cuando entré en la secundaria tenía que elegir dos actividades extracurriculares, una artística y otra deportiva, elegí la rondalla y natación. Para ninguna de las dos hubo examen de admisión, mi preparación era muy dispar porque estaba mucho más versado en el agua, tanto para nadar como para cantar. Pero la rondalla anterior había terminado con mala fama, incluso no se formó ninguna el año anterior. El encargado de dirigirla ha sido uno de los mejores maestros que he tenido, mucho más a nivel humano que académico. Debido a la escasez de alumnos con algún conocimiento musical se formó una rondalla atípica donde no se tocaban guitarras y los instrumentos se reducían a un teclado, un bajo eléctrico y una batería. Todo lo demás eran voces.

El comienzo fue difícil y los ensayos eran interminables, tuvimos que agregar más días y más horas para lograr una interpretación decente, tuve que dejar de asistir a las clases de natación —luego las pagué al doble— todavía tenía una voz aguda a los once años así que estaba situado en la primera voz. Al principio cuando íbamos a las keremeses nos dejaban el primer lugar, tal como los conciertos de varios grupos estábamos situados hasta abajo en el cartel, pero la calidad fue mejorando constantemente, nada mal para un par de meses, nuestro primer lugar estelar fue de locales, quizá no cuente mucho pero logramos ser escuchados.

Todo ese ambiente me era ajeno, pero muchos de mis compañeros estaban más perdidos que yo, en cada presentación repartían aquellos listones que eran como prueba de los lugares donde se había cantado, como nuestro uniforme era un suéter gris -afortunadamente no tuve que usar capa o los ridículos pantalones cortos- no necesitábamos portar los listones, pero algunos los atesoraban, un compañero al que apodaban Drac por su apariencia delgada y pálida -los vampiros no eran tan cool en aquellos tiempos- llegó tarde a una presentación quería conseguir su listón, yo lo acompañé a conseguirlo fuimos con las organizadoras para pedirlo y nos trataron con suma amabilidad, ahí descubrí que cierto sector femenino tenía una debilidad por los integrantes, alguna ventaja tenía que existir.

Para las épocas decembrinas preparamos una canción temática, solamente que ahora habría un solista, que fue elegido entre los que mejor cantaban del grupo de la primera voz, el ganador no fue una sorpresa, pero ¡yo era el suplente! ese ha sido mi mayor logro dentro del ámbito musical, seguramente más de algún lector quedará incrédulo -aquello que me han escuchado cantar- ante esta revelación. La canción navideña fue la siguiente:

Nuestra fama traspasó las fronteras del Distrito Federal y nos invitaron a una escuela de Orizaba a cantar -siendo la principal atracción- pero ese viaje iba a resultar fatal, para comenzar olvidé empacar mis zapatos: mal empieza la semana para el que ahorcan el lunes. Me quedé hospedado en casa de un alumno de la escuela a la que visitábamos —era la costumbre— junto con otro compañero, su mamá tenía una tienda y no quería ir más al DF por temor a ser arrollada por un tranvía, le dije que mejor no fuera porque si le daban miedo los tranvías seguro no se la acaba con los peseros. Durante la tarde nos reunimos con los demás -la presentación era al día siguiente- y estuvimos jugando en un toro “mecánico” que la verdad era manejado con un par de lazos. Cada quien tenía 3 oportunidades y el que durara más ganaba, las dos primeras veces duré un tiempo razonable pero terminé deslizándome lateralmente para dejarme caer, no les hizo mucha gracia que no pudieran tirarme así que la tercera ocasión, antes de agarrarme hicieron una maniobra que me hizo volar por los aires y aterrizar prácticamente fuera de la zona acolchonada, una parte de mi cabeza cayó todavía sobre un colchón, el cuello en aserrín y lo demás en el suelo. Pero eso no era todo durante la noche comencé con temperatura debido a una infección en los oídos que fue aumentando de intensidad, y sus padres estaban fuera así que no había posibilidad de ir al médico, no tenía ningún analgésico en su casa y no estaba ni su hermana Pura —sí, así se llamaba— para que me sirviera de enfermera. Ha sido la vez que mayor dolor físico he sentido. La presentación fue en un auditorio abarrotado, con la temperatura muy elevada, estaba sudando y al salir recibí una ráfaga de aire frío que detonó los dolores de nuevo, ahora del otro oído. Ahí sí me llevaron con el doctor, pero se negó a darme algún medicamento por miedo a que tuviera alergia, sin importar que perjurara que no tenía ninguna clase de alergia, que ya me había administrado penicilina muchas veces así que fue otra noche de dolor, con la diferencia de que alrededor de las 3:40 de la madrugada el oído se me reventó luego de un dolor agudo y un escurrimiento de pus y sangre por el oído, el dolor subsecuente fue mucho menor. Desde entonces no distingo de dónde provienen los sonidos y solamente hablo por teléfono por el lado izquierdo.

Unos días después de esto mi voz comenzó a cambiar, así que me tenía que poner en la frontera entre la primera y la segunda voz, me avergonzaba lo disparejo que salían mis notas y algunas veces fingía cantar pero no emitía ningún sonido, creo que desde entonces asumí que ya no podía cantar y dejé de hacer en público hasta hace muy poco.

Justo cuando habíamos llegado al pináculo nuestro maestro nos avisó que iba a cambiar de asignatura y no nos dirigiría más, fue algo que ocasionó un malestar general, una animadversión al nuevo maestro que se manifestó con una serie de indisciplinas que algunas veces rayaban en lo ridículo, como cambiar la letra de alguna canción para incluir malas palabras. Nos escapábamos de los ensayos, y el maestro era incapaz de mantener el orden, todo esto terminó en la cancelación de las siguientes presentaciones importantes -una de ellas en San Luis Potosí- y nuestra última presentación fue en un festival para el día de las madres, fue un ascenso rápido y una caída vertiginosa, tan parecido a la vida real —¿será porque era la vida real?

Dos años después surgió otra generación con la que tuve una amistad, ellos sí tenían capa y todo, me invitaban muy seguido a dar serenatas —evidentemente no podían invitarme a una presentación oficial— no me invitaban por mi voz sino por mi temeridad y por el vehículo —sí quizá esto último era la razón principal— pero seguro nadie conocía la ciudad como yo y muchas veces les faltaba el espíritu para hacer ciertas cosas. Fuimos conminados por la policía, destruímos un acordeón, enfrentamos una asalto saliendo ilesos e incomodamos a muchas personas, pero ellos fueron testigos de la única vez que he dado serenata, solamente lo hice una noche en la que ninguna de las damas homenajeadas se dignó salir así que lo hice para subir la moral del grupo, fue la casa donde nos trataron mejor —algunas personas saben lo que canté— pero en esta entrada no lo voy a mencionar.

Estuve muy alejado de ese pasado, incluso estuvo oculto por Demoré demasiado para aceptar que el canto me gustaba, incluso si no lo hago muy bien, por eso cuando me mudé de ciudad elegí despedirme de mis amigos cantando. Dejo una de las canciones del repertorio:

Concierto miedo

Las cifras de venta de un disco me parecen una abstracción, son uno signos sobre un papel, y más ahora, con la piratería. Lo que importa es cuánta gente ha ido a verte esa noche y el aforo de las salas que te llaman.
Antonio Vega

En México en septiembre de 1971 hubo un concierto en Avándaro, un verdadero desmadre de organización, pero fue una oportunidad para los que les gustaba el rock de reunirse en grandes cantidades para celebrar de una manera tribal. Creo que en cada concierto hay una especie de experiencia colectiva que nos alimenta el gusto por la música. Después de la mala publicidad obtenida pensaron que los conciertos de rock eran una amenaza para la seguridad pública y los prohibieron.

Por esa razón tardé demasiado tiempo en ir a un concierto, porque ir a recitales de Mozart, conseguir boletos en el Patio —en Atenas número 9—  para ver a José José o ver a Lupita D’Alessio en un palenque —no estoy hablando de su vida privada— no cuenta. No había espacios para hacer conciertos en mi amada Ciudad de México, pero hasta entonces solamente había tenido contacto con rock extranjero gracias a mi tío Mundo que era un ferviente admirador de Eric Burdon, Led Zeppelin, o los Rolling, entonces mis intereses musicales fueron mudando por la vía de la canción de protesta hacia los rupestres, Jaime López, Cecilia Toussaint y los entonces apareció un grupo en el horizonte llamado Botellita de Jerez. La única manera de verlos era en lugares cerrados, eventos no publicitados, donde también se veían personas como Guillermo Briseño, Heber Rosell o el mismísimo Rockdrigo Nopales.

Creo que todo comenzó a cambiar después del temblor, donde ya cualquier foro parecía un hoyo fonqui, creo que los conciertos que se organizaron luego del temblor, uno en homenaje a Rockdrigo y Frederik —un artista de teatro que era belga y vivía en la calle de Bruselas de la colonia Júarez— donde el conductor fue Alejandro Aura y actuaron, además de los arriba mencionados, Trolebús, Roberto Ponce, Nina Galindo, Rafael Catana, Armando Palomares, Armando Rosas y la Camerata. Este concierto constrastaba con el que se organizó por los famosos donde estaban Vicente Fernandez, Lucía Méndez, Verónica Castro, Yuri, y algunos otros.

Luego de esta desgracia era natural que se organizaran conciertos de corte de rock urbano, generalmente en el deportivo casa de la chingada, donde tocaban grupos tan alternativos como los Nakos, Follaje, Emilia Almazán,  a, pero regularmente terminaba en una razzia, hasta había un programa los domingos en la noche por 105.7 donde anunciaban a los detenidos para que fueran por ellos. Alguna vez fui a una tocada en la calle de privada Lago, cerca del metro Nativitas, nos dejaron pasar apenas con el reloj de mi amigo Chucho—la patria era pobre— y tocaron Splash, Santa Sabina y estaban Alfonsó André y Saúl de los Caifanes que tocaron un palomazo, era una casa, y al final te podías echar unas chelas con ellos, nadie los conocía. Pero poco a poco fueron  surgiendo algunos lugares como el LUCC, Rockotitlán y el RockStock.

Pero de estas épocas hay algunos conciertos que recuerdo por diversas circunstancias, cuando Soda Stereo estuvo en el Auditorio Nacional en la gira Doble Vida, yo ya tenía mi boleto con un lugar extraordinario, mi hermano del alma Felipe no pudo comprarlo por algunos descuidos financieros que tuvo, me acompañó a la entrada pero la verdad se me ablandó el corazón y cambié mi lugar por 2 boletos de hasta arriba para ir juntos, no tuve la mejor visión pero fue por mucho muy emotivo. Otro de ellos fue cuando Rod Stewart estuvo en Querétaro, yo creo que el 40% estaba quemando mota porque el hornazo era impresionante, lo más importante fue que después de ese concierto mi sencillo  de 33″ de “Da’ ya’ Think I’m sexy” fue indispensable en las fiestas por un rato. Y el otro fue un masivo en CU donde tocaron Juguete Rabioso, La Maldita Vecindad, Santa Sabina, Los Caifanes y Eugenia León, ese concierto lo viví detrás del escenario, Felipe consiguió varios autógrafos, el concierto era para juntar lana para mandar petróleo a Cuba.

Ya en los 90’s recuerdo varios conciertos que se hicieron en el Blanquita de pares de bandas, fui a ver a Real de Catorce con Flor de Metal, Raxas con Next, Ritmo Peligroso junto con Casino. Los Caifanes presentaron el disco del diablito en el Blanquita, ese día una indigente nos ofrecía su desnudez a cambio de monedas o una manuela o una francesa a cambio de un poco más de lana para el pomo. También fui de última hora a un concierto de Cecilia Toussaint, llegué directo a la taquilla a comprar los boletos, primero pensé qué rápido fue pero me di cuenta que había una gran fila y que yo me la había saltado olímpicamente —la verdad no me di cuenta— en la fila para entrar iba de ida y regreso, me encontré justo con un amigo en la fila a punto de entrar, así que en un par de minutos ya estaba dentro.

También fui a la conmemoración de los 5 años de la muerte de Rockdrigo, hubo 2 eventos uno fue un concierto en el teatro Isabela Corona en Tlatelolco —local apropiado— aunque solamente tocó la mitad del grupo Qual. Y hubo otro concierto de la calle de Liverpool, ese sí con puro espontáneo, escuché muchas canciones bizarras, los asitentes no te pedían lana para la chela sino para ir por más cemento antes de que cerraran la zapatería.

Cuando fue la guerra contra Iraq incitada por el papá Bush hubo numerosas protestas, algunas frente a la embajada pero hubo un concierto memorable en el espacio escultórico, en las propagandas de invitación se pidió la asistencia vestidos de blanco, llevando flores e incienso —este último para disfrazar el consumo de marihuana— y pues estuvieron TODOS, y me refiero a todos el concierto comenzó pasadas las 10 de la mañana y terminó a las 4 de la mañana siguiente, en el lugar donde Jorge Reyes solía hacer su concierto primaveral. Aquí me ocurrió algo curioso, unos 20 años después fui a un concierto de Santa Sabina en zócalo, donde el pretexto ahora era la guerra contra Iraq propiciada por otro Bush —ahora el hijo— cuando me acerqué al final del concierto para que firmaran mi disco de Espiral comentamos al respecto. También fui a varios conciertos en la explanada de la delegación Venustiano Carranza —donde saqué mi primer permiso de conducir— en uno de esos se presentó lo que quedaba de Nacha Pop.

Durante todo ese tiempo me tocó ver nacer bandas como Caifanes, Café Tacuba —cuando Alicia todavía vivía ahí—, Fobia, Santa Sabina. Ya para finales de la década fui con mis primos a un concierto en el Metropolitan donde se presentaron los 3 —Julieta Venegas de invitada—, la Nao, Los Babasónicos —fue la primera vez que los vi en vivo— Sekta Core, Desorden Público, La Dosis y Coda. Ahí me di cuenta de que ya no estaba chavito —al menos comparado con los otros asistentes—; mucho tiempo después —2009— fui al Auditorio Nacional a ver de nuevo a los Babasónicos con mi fluctuante novia ella se sentía incómoda por verse rodeada de chavos al final del concierto terminó conmigo, claro que esto no era raro porque esa escena se repitió muchas veces los meses siguientes. Algo que también descubrí entonces fue que los concierto habían cambiado, se avecinaba Ticketmaster que vendría a dominar el mundo de los conciertos, que desde entonces dejaron de tener esa sensación tribal que es difícil tener cuando la preventa es solamente con tarjetas Banamex. Claro que asistí a muchos de ellos aunque no me hiciera ninguna gracia la comisión pagada. Y aunque estuve retirado mucho tiempo de los conciertos cuando me casé, luego del divorcio tenía muchas ganas de seguir asisitendo regularmente, y comencé con aquellos foros no tan grandes como para volver a sentir esa emoción de antaño. Dejo alguna foto de antes y después.

En Busca del LP perdido (Two minutes warning)

El porvenir ya existe -respondí-, pero yo soy su amigo

El jardín de los senderos que se bifurcan – Jorge Luis Borges

A manera de introducción —para las personas jóvenes— habrá que aclarar que LP no se refiere al gas —Liquefied Petroleum— que es repartido a domicilio que va perdiendo terreno frente al gas natural, tampoco se refiere a una medida usada en las pulcatas —Litro de Pulque— ni el procedimiento médico para extraer líquido cefalorraquídeo —Lumbar Puncture— tan nombrado en las series médicas, LP es la abreviatura de Long Play y se refiere a los discos de vinilo de 12 pulgadas que eran tocados a 33 1/3 de revoluciones por minuto.

Hay momentos en la vida de donde los caminos se bifurcan, aquellos con los que te preguntas ¿qué hubiera sido de mi vida sin ese momento? aunque TODOS los momentos son así. El tema salió por una canción que mencioné en twitter y que prometí contar la historia.

Un día nos invitaron a la fiesta de los 17 años de Ana Margarita, que era amiga y compañera de escuela René, que era mejor conocido como el Vani que como el hidrógeno lleva un 2O después — Vani-dos-ó — y creo que ya he dado muchas explicaciones en esta entrada. Bueno el caso es que nos invitó para que lleváramos la música, fue nuestro primer gig como DJs, todavía sin un surtido musical muy extenso. Y como en ese tiempo lo más importante eran las fiestas asistimos.

Cuando llegamos a Osa Menor 207 —entre Triángulo y Centauro— la fiesta estaba prácticamente desierta, algo que no mejoró con el tiempo, la única mujer era la anfitriona pero había un par de joyas entre los discos que pedimos que llevaran, un recién desempacado Disintegration de The Cure y el sencillo de Blasphemous Rumours de la banda preferida de Vani:

Debido a la ausencia de féminas nos dedicamos a beber y a escuchar los discos a placer: el sencillo de Depeche Mode tenía 4 canciones grabadas en el Empire Theatre de Liverpool —Inglaterra no la tienda— dos de ellas no muy comunes: Ice Machine y Two Minute Warning esta última es la referencia del twitter. Para sorpresa de todos, poco después de las once de la noche apareció Jairo, con su coche lleno de mujeres, que fueron asediadas por una jauría semialcoholizada, al mensajero le tocó perder a su hermana —con el Chore— y a su novia. Entre las asistentes estaban Mónica y Abigail Fabiola.

No solamente fue por Aby que probé por primera vez los nachos, por ella comenzamos a frecuentas el hueso skate, y pues por ella conocí a Natalia, y mis amigos conocieron a Carmen, Rocío, Nadia, Ingrid. Y nos toco vivir relaciones que nos marcaron. Fuimos a celebrar un 14 de febrero a un cementerio y nos robamos un letrero de zona arqueológica —delito federal— luego de ser perseguidos por la policía. También los estudios de Felipe en el extranjero tienen que ver, la primera vez que volví a fumar, o mi asistencia a 2 funerales está relacionada con ese momento. En nuestra última actuación como DJ —donde las damas nombradas estaban presentes— la fiesta terminó en una batalla campal —por culpa de una de las damas nombradas— donde no solamente serví como escudo contra balas, también las bocinas fueron destruidas y mis discos confiscados por el honorable cuerpo policial, sí, también por eso cambié de LPs a CDs.

Pero cuando compré el CD equivalente al disco mostrado en la imagen de arriba solamente tenía 2 de las canciones originales y 3 canciones en vivo fueron cambiadas por otras 2 diferentes, una en remix y otra en vivo. Y sí, las cosas no vuelven a ser iguales, sin importar cuál sea el punto de origen no hay regreso y esos cambios sutiles —como el disco— que parecen tener poca importancia pueden definir por completo otro momento.

Les dejo otra versión de la canción que referida, aún no he conseguido la versión del otro disco,  si alguien la tiene que se moche:

La aventura del SWU

La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido.

Leonard Bernstein

Compré anticipadamente los boletos del festival SWU (Start With You) porque todavía sentía muy cerca el sentimiento de nostalgia que me provocó no asistir al Festival Corona Capital, entonces cuando vi el anuncio del festival compré los boletos, tenía muchas ganas de asistir a un evento así:

ON STAGE

El festival estuvo dividido al parecer por estilos de música, la primera parte para el pop, la segunda parte dedicada a la nostalgia y al final la parte más ruda, como lo mencioné antes un otra entrada los lunes van los que no tienen nada qué hacer. Creo que eso les garantiza mayor asistencia a un día específico, pero evita que sean expuestos a una música diferente, creo que parte de hacer un festival grande es escuchar algunas bandas que no has escuchado, esa parte de descubrimiento o sorpresa. Además de la música había foros sobre la sustentabilidad. Y había diferentes escenarios -un patrocinador se adivina:

  • Energia
  • Consciência
  • New Stage
  • Heineken Greenspace

El primer día descubrí a Miranda Kassin y André Frateschi, que tocaron un interesante cover de Under Pressure pero también tenían varias canciones en portugués, me imagino que música original, bueno pero voy a conseguir más rolas de ellos; luego fue muy entretenido ver a Matt and Kim así como para bailotear a lo punk, después a cambiar de escenario para esperar a Snoop Dogg,  quería ver si me encontraba a alguien pero entre tanta gente era imposible, todos muy prendidos por la afición de Snoop Dogg por el fútbol y la invitación que le hizo a Ronaldo y Neymar; y hasta una samba se echó al final. Una carrera para ver a las bailarinas que llevó Kanye West  en el otro palco. El gran cierre fue Black Eyed Peas, no soy precisamente un fan, pero el espectáculo que hicieron animó mucho al público, creo que hay un gusto general, durante la presentación se la pasaron diciendo que no se separan, yo creo que va a ser al contrario, porque cuando el río suena.

El domingo el clima no ayudó mucho y se brotaron problemas de organización, fue una decepción que Modest Mouse no se presentara, ellos estaban dispuestos pero no llegó su equipo, yo que esperé un mes para que terminaran de abrir mi cuenta de banco y 4 meses para recibir la mudanza lo puedo entender. Yo mejor me puse a ver a Tedeschi Trucks Band. Debido al retraso hubo una bronca en el escenario Consciência, los de Ultraje discutieron con el staff de Chris Cornell y Peter Gabriel, este último se presentó con The New Blood Orchestra con un gran sonido. Pero lo que estaba esperando era la presentación de Duran Duran, hizo un recorrido por las clásicas y la presentación de unas nuevas; son canciones que he cantado tantas veces que hasta unas lágrimas se colaron desinhibidamente durante la canción:

Y bailé la de The Reflex pero no hubo cascada como en el video, no puedo creer que ya haya pasado más de un cuarto de siglo desde que vi ese video. Lynyrd Skynyrd cerró con broche de oro para dejar la nostalgia flotando en el aire al finalizar con Sweet Home Alabama y Free Bird.

El lunes fue la parte dura del festival, llegué justo para ver a Sonic Youth tocando Drunken Butterly,  seguido de 311 que empezó con Beautiful Disaster -de la única que conozco la letra- seguido de al menos una docena más, Megadeth se la rifó con Hangar 18 y cerraron con Holy Wars…The Punishment Due ahí nomás, los Stone Temple Pilots que acortaron un poco la actuación, Alice in Chains no escatimó y se reventó bastantes rolas unas destacadas com Angry Chair y Nutshell. Para finalizar el festival Faith No More, que no me gustaba tanto hace tiempo, pero consiguieron unos puntos más con ese cierre.

BACKSTAGE

Pues invité la señorita Zu se quedó conmigo el viernes para llegar temprano y buscar hospedaje, había camiones que salían directo al festival de la terminal de autobuses de Barra Funda, dentro de la estación del metro y a tiro de piedra del estadio del Palmeiras. Pero la señorita tenía planes alternativos así que nos fuimos vía Guarulhos-Viracopos-Campinas es la ruta de los aeropuertos, total que al llegar busqué alojamiento y nos lanzamos al festival, donde alegó que regresaba en un 4 horas, que hasta ahora ya son muchas más. Lo pero de todo es que se llevó mi cámara y el cargador del celular.

nota:  la susodicha tiene a su novio oficial en Campinas, trabaja incluso medio día el sábado así que no se ven con tanta frecuencia, ella aprovechó la circunstancia para agenciarse un bateador designado, al que ve con cierta frecuencia pero como ella tiene mucho tiempo libre yo  me nominé como tercero en el orden, aunque eso implique darle vueltas al atole.

Fueron días largos, que terminaron alrededor de las 2 de la madrugada, solamente que el lunes tenía que trabajar y llegué ya con punzadas en el oído pero con un cocktail de analgésicos regresé para la última parte, aunque eso implicara ir directo al doctor el martes, una infección que me obliga a tomar un tratamiento de antibióticos una semana, en la cual no podré mojar el oído, una semana sin nadar y bañándome con un protector. Eso es poca cosa, bien valió la pena por la música.

Acá las tortas

Todos tienen tortita menos yo

Botellita de Jerez

Cuando encontré aguacate hass en São Paulo, lo primero que vino a mi mente fue, antes que el guacamole, las tortas. Porque aquí existen baguettes pero vienen sin ninguna clase de aderezo, con suerte lo acompañan de un paquetito de mayonesa, yo sé que eso sería genial para un amigo melindroso que tengo pero las tortas se piden con todo, quizá la única elección plausible es rajas o chipotle. Abrir una torta para modificarla es tan ilegal como abrir un motor luego de cerrar una carrera.

¿Qué ingredientes lleva una torta? Hay numerosas variantes pero la preparación básica es la siguiente: 1 telera rebanada por la mitad, a una mitad superior se le unta mayonesa o crema y a la inferior frijoles o mostaza o aguacate, mientras se ponen sobre la plancha y se les agrega el ingrediente principal que puede ser jamón, milanesa, pierna, huevo. Se le añade jitomate, cebolla, lechuga y finalmente rajas o chipotle. Su precio es un bono adicional, resulta una opción barata de comida rápida.

El primer lugar donde comí una torta fue en una panadería con rosticería, generalmente es una apuesta segura: tienen los ingredientes de primera mano y el pan recién horneado perfecto para una torta de pollo. Esta opción se convirtió tiempo después en la comida para celebrar -sí no había mucho dinero- con Chil, Ceci y agregados diversos, así hubo varias celebraciones en una tortería de la calle Teniente Fausto Vega, en ese entonces era 117A, a media cuadra del mercado.

Con mi tío Mundo fui varias veces a las tepacherías, las que tenían muebles de madera pintados con de verde agua o alguno parecido, una vitrina y un menú limitado pero efectivo: caldo de pollo, tacos o quesadillas doradas y tortas, acompañadas de tepache, siempre frecuentado por obreros que doblaban turnos. Cuando iba con mi tío o mi papá ellos siempre pedían una de huevo con queso blanco, pero cuando alguien más iba a ir por las tortas invariablemente pedían de milanesa.

Con los ’80s empezaron a hacer tamaños mucho mayores en los puestos callejeros aparecieron las súper tortas, al menos eso decía la publicidad de pintada en letras rojas sobrel el blanco percudido de los puestos. Las “S-tortas” como las llamaba mi amigo Felipe, con el que recorrí diferentes lugares durante mi alcoholescencia, empezando por las tortas Jorge, hipocampo e innumerables puestos sin nombre.

La primera combinación que conocí fue la torta cubana (con todo), y quizá la otra indiscutible sea la suiza (3 quesos), pero también hay locales como pachuqueña (milanesa, pierna y quesillo) , o hawaiana, posteriormente se integraron unos nombres de doble sentido como una Trevi (pechuga y pierna) o una lambada (pierna, huevo y chorizo). Cerca del monumento a Cuauhtémoc, en una cantina que tiene una accesoria con torteria venden una torta DF. Y no voy a revelar el contenido.

En Zitácuaro encontré varios lugares que venden tortas con 2 calidades de jamón, así que puedes pedir una torta de jamón tipo 1 o 2, al preguntar confirmé: la diferencia es calidad y precio. Y no me iba a quedar con la duda, aunque jamás pida de jamón.

Y en semana santa no pueden faltar las tortas de bacalao, que son la debilidad de mi madre y mi hermana. Yo llevo en la sangre los gustos paternos, me gusta la torta de huevo con queso blanco, solamente que yo no la oculto, prefiero mil veces aguantarme las bromas de mis amigos que pedir una de milanesa para ocultar las apariencias.

Alrededor del cambio de milenio visitábamos una tortería que estaba en la calle de Tepetlapa, el nombre no importa porque siempre decíamos vamos con el “Ce”, así le decíamos al tortero porque esa era su respuesta a todo, abría tarde, las preparaba bien, eso compensaba que tuviéramos que compartir las mesas con policías, que eran clientes regulares.

Cuando trabajaba en la Torre Esmeralda, en la plaza de al lado pusieron un par de veces un negocio de tortas, uno de ellos fueron las de Jorge Campos. en ambas ocasiones fueron un fracaso.

La clave del éxito está en los ingredientes y en el tortero, una excepción a esto son las tortas que están en Acoxpa y Miramontes, son nefastas pero siempre están abiertas,  la calidad las franquicias es dispareja, no hay una clasificación general. Pero las mejores tortas que he probado y que mejor distribución tenían, se desbordaba el contenido, fueron en la prepa, un ex-alumno tenía una tortería e iba a tomar pedidos en los descanso y los traía al siguiente. Solamente lo dejaron estuvo un año, al siguiente prohibieron el comercio ambulante dentro de la escuela.

Es mucho mejor comerse la torta antes del recreo para que el niño traiga la torta bajo el brazo.

STortas

NB: este espacio no fue patrocinado ni por las Tortugas (prueben las rajas) allá por Mazarik y Arquímedes , ni los Pavitos en Miramontes, ni el Cuadrilátero en Luis Moya(¿a que no te avientas una gladiador), o las AS en Plutarco Elías Calles, las recomiendo de gratis.

Recorrido biográfico musical

La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu.
Miguel de Cervantes Saavedra

El pasado miércoles fue el especial de música mexicana en el PlayMeShow, que no solamente  disfruté mucho sino que  también me trajo a la memoria múltiples escenas del pasado,  finalmente todo es pasado, porque el precioso presente se desvanece como agua entre las manos.

La música ha sido un elemento que ha estado presente en innumerables ocasiones en mi vida iluminando de diversos tonos tanto los momentos pivotales como los recurrentes.

Todo empieza en familia, mi tío Ricardo es apenas 6 años mayor y era un fan de los Beatles, de los que hablaba a Radio Capital para votar por sus canciones o vestir un moño negro sobre su suéter de la secundaria el día que asesinaron a Lennon. Cuando conocí a otros beatlemaniacos me pareció afirmar que te gustaban los Beatles era una elección segura, digamos políticamente correcta de las que no causa controversia, en cambio mi tío Mundo (sic) tenía pósters de Erik Burdon adornando su lugar de trabajo, pero por más radical que parezca tiempo después lo escuché diciendo que no le gustaba la música de hoy -como para pensar 2 veces esa frase tan común-. En ese momento, de las entrañas me surgió la decisión de jamás decir lo mismo, que no quería sentir prejuicio hacia lo nuevo porque  lo único que se logra aferrandose al pasado es perderse de muchas cosas que pueden resultar fascinantes. Esto no quiere decir que solamente me guste lo nuevo por el contrario estoy abierto a conocer nueva música, también por eso disfruto el PlayMeShow. – pero basta de comerciales.

La música también se mezclaba en mis juegos infantiles, con la grabadora de mi papá jugaba a que era locutor de radio y ponía las canciones a mi antojo, mezclando en ese entonces a Donna Summer con Alfredo Zitarrosa. También jugaba al grupo de rock que se desintegraba, algunas veces incluyendo a mi hermana, hay una canción que le gustaba mucho  cuando era muy niña, ahora que va a ser madre quizá le sirva para avivar los recuerdos de cuando jugábamos juntos, creo que todavía hay una foto de dimensiones pantagruélicas que reveló mi padre, siempre aficionado a la fotografía y los experimentos.

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Pocas cosas fueron tan constantes en mi infancia como el recorrido de la escuela a casa de mi abuela, en el camino saludaba a mi padrino que jugaba en una mesa de billar que tenía apartada justo al lado de la entrada -quizá por eso el billar me gustó desde siempre- y al llegar a casa de mi abuela encontraba a mi tío Juan, el menor de los hermanos mayores de mi mamá, con el que ganó alguna vez un concurso de baile en Acapulco, regularmente se encontraba preparando para la entrega los vestidos que fabricaban, algunas veces con tijeras o una plancha en la mano, pero siempre bailando algo así:

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Mi relación con mi padre tuvo muchos altibajos, pero la primera plática significativa con él me confesó que siempre quiso ser hippie mientras platicábamos al cobijo de Have You Ever Seen The Rain? de Creedence Clearwater Revival, mi relación con él cambió para siempre después de esa plática.

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Durante mi alcoholescencia me aventuré como Dizque Jockey, si bien enfrentaba una audiencia que quería ser complacida y bailar, ocasionalmente colaba una canción fuera de contexto, esto no me ayudaba con el público pero sí con mi alma. Hubo una fiesta de disfraces memorable cerca del día de muertos, inspirada en una película. Ese día Felipe terminó en los brazos de “La Maizoro” después de una canción romántica que puse, eso no impidió que quebrantara un límite y se agendara una pelea entre nosotros, “El Boni” terminó bajo un automóvil rogándole a Laura, hermana del Chore,  y cuando ella le preguntaró ¿por qué lloras como niño chiquito? respondió “porque soy niño chiquito”. Al escribir esto me doy cuenta de que suenabizarro … lo fué. La música de fondo era:

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Así como colaba canciones aquí quiero añadir que fui al preestreno de la pelícua al cine Manacar, pagué 15,000 pesos  (como el triple del costo normal) y todos mis acompañantes dibujaban cómics donde ellos eran los protagonistas, como es mi costumbre yo era la excepción.

El lunes 2 de Julio de 1990 fui a un concierto al Teatro Blanquita, cuando los conciertos de rock se hacían los lunes porque solamente asistíamos los que no teníamos nada que hacer. Mi sangre gritaba al escuchar Mujer Sucia de Real de Catorce, mientras mi corazón comenzaba a prenderse de mi acompañante tan fuerte que mi piel aún lo puede sentir, fue una relación muy intensa y, hasta ahora, la relación más larga que he tenido.

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A las 2 semanas fuimos de nuevo al mismo lugar a la presentación del disco “El Diablito” de Caifanes.  Luego de ese concierto escuchamos una canción repetidamente, algunas veces en penumbras, siempre febriles o agolpados.

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Y un día encontré mi canción, es tan precioso el momento en que pude encontrar algo que considero tan mío. El sábado 7 de Julio de 2002 fui a visitar la tumba de Edgar Allan Poe, ese fue un día de comunión conmigo mismo, porque después fui a un concierto, sabía que el grupo iba a tocar pero no sabía que tendría la oportunidad de ver mi canción en vivo y grabarla.

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La felicidad de ese día todavía dura.