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entrevista con un sueño guajiro

Lo que observamos no es la naturaleza misma, sino la naturaleza expuesta a nuestro método de custionamiento.

Werner Heisenberg

En vistas a que el blog de La Herencia de Miranda está en proceso de convertirse en un libro, el autor concede una breve entrevista.

¿Cómo te gusta que te llamen?

— No tengo ninguna clara preferencia, a lo largo de mi vida me han nombrado de muchas formas: Pedro, Pedrito, Pícoro, Picorito, Pit, Pete, Pi, Jean Piaget, Betty, Betsy, Betsy Pecanins, Pepsi, Peyot, Herr Peyot, Peyoyin. Pedrao, Grande Pedrao, Risas, Confitón, Compay Segundo, Padrino, Pecezinho de Brasil, cada una ellas que lleva un distintivo lo aprecio, algunos otros me dicen palabras genéricas: mijo, doc, bro, corazón. Y otro más lanzan improperios cuando se enojan conmigo.

Además de todos estos nombres, sueles identificarte en algunas redes sociales como Brujo Postergado ¿Qué significa tiene ese pseudónimo, desde cuándo lo usas?

—La magia que existe en el mundo fluye naturalmente, durante mucho tiempo de mi vida estuve forcejando con ella, dirigiéndola en mi contra, con la idea de que cualquier poder que detentara solamente lo podía utilizar en beneficio de los demás, que hacer algo a mi favor era egoísta. Dejar de pensar así me costó demasiado, no podría decir que fue a tiempo pero nunca es tarde. Ese pseudónimo surgió al intentar hacer una descripción breve de mi persona en el año 2010

— Tu nombre de tu blog y próximo título de tu libro es La Herencia de Miranda ¿Quién es Miranda?

— Es mi hija inexistente, la que he escogido como depositaria de mi amor y mis vivencias, mis enseñanzas y visiones del mundo. Cuya posibilidad de existencia disminuye cada día pero no la fuerza o esperanza que exista alguna vez.

En tu biografía del blog y de twitter mencionas que eres el hijo predilecto de la Ciudad de México ¿Qué te califica como tal?

— No solamente la ciudad fue mi campo de juegos de niño, o mi escuela complementaria, también ha sido paciente y protectora conmigo, salvándome de innumerables accidentes. Y me ha regalado momentos hermosos y develado sus secretos, entiendo que esa autoproclamación de predilección puede desatar envidias, pero como buena madre esa confirmación no va a salir ella. Pero yo lo sé.  Desde entonces le prometí un regalo, en que sigo trabajando.

¿Por qué quieres escribir, cuál es tu motivación de tener el blog y buscar escribir un libro?

—  Mis habilidades para las artes plásticas son un menos que cero, durante toda mi educación básica mis trabajos, maquetas, proyectos eran los peores de la clase; además de mi nulidad en ese terreno también carezco de ritmo, los instrumentos musicales me huyen, la danza , es que soy una especie de paria del baile, tan mal lo he de hacer que hasta mi madre y mi novia prefieren no bailar conmigo. Esa es la razón por la que están fuera de mi alcance todas las artes con la excepción de la escritura, es la única forma que tengo de expresar mis sentimientos,

— Además de las artes ¿Qué es lo que más trabajo te cuesta?

— Pedir ayuda, casi siempre me he visualizado con alguien de gran tamaño, inteligente, con recursos y que lleva siempre ventaja, por eso es muy difícil para mí admitir que necesito el auxilio de alguien sin que esto me haga sentir que mi valor disminuye. En particular cuando estoy enfermo siento que no valgo nada

 ¿Has padecido muchas enfermedades? ¿Qué es lo que más dolor te causa?

— Durante mi infancia me enfermaba frecuentemente, una o dos veces al mes, mis amígdalas se encontraban infectadas consuetudinariamente, probé todos los remedios. Pero no ha sido el dolor físico lo que más me ha lastimado. H sido que me mientan en la cara, que me acusen injustamente, cuando eso sucede generalmente me callo y alejo, esperando silenciosamente que se den cuenta de su error, vivo con la creencia que mi comportamiento debería ser lo suficientemente evidente para no ser acusado. Físicamente los oídos y las muelas; pero recientemente una infección en mi pierna me mostró que hay otros dolores que pueden atravesar cualquier umbral.

Las entradas del blog podrían calificarse como faltas de pudor como si quisieras ventilar todo ¿Aún guardas secretos?

— Sí, pero no exactamente porque sean cosas que no quiero revelar, son como regalos que siento que nadie quiere recibir, por eso los guardo con vergüenza, hace mucho tiempo perdí la candidez y el valor necesario para entregarlos sin nungún tipo reservas.

¿Puedes contar uno de esos secretos?

— Algunas veces, cuando se avecina algo que no quiero, que sé que me va a lastimar mucho, y no hablo físicamente, menciono a Dios en una especie de plegaria, aún si contradice mi espíritu agnóstico .

Agradecemos el tiempo dedicado

el nombre es lo de menos

de todos modos, Juan te llamas

refrán mexicano

Comparto mi nombre con tres de mis familiares en línea directa ascendente, i.e. padre, abuelo y bisabuelo. Y, con excepción de mi bisabuelo, tenían el apodo de Pícoro, Mi tía Josefina —hermana de mi abuelo— le decía Pícoro. Muchos piensan que el origen de este apodo era el famoso anunciador de box Antonio Padilla “Picoro” pero este no lleva acento. La verdad es que a los Pedros también se les dice Pericos y mi abuelo no conseguía decirlo apropiadamente, por eso mi tía Josefina —su hermana mayor— comenzó a llamarlo de esa manera.

El número de personas que llamaba así a mi abuela era muy limitado, pero a mi padre casi todos se referían a él con ese apodo, no es de extrañarse que yo lo heredara, pero como necesitaba ser diferenciado usaban algún diminutivo y terminaban llamándome Picorito o Picorín, que quizá hasta los 4 o 5 años resulta aceptable pero con más años y un tamaño mayor resultaba un tanto ridículo.

Creo que lo que más me molestaba es no tener ninguna injerencia al respecto, los adultos tenían la última palabra y mi opinión al respecto se desvanecía, no era muy diferente que la tía que te da un pellizco en los cachetes; en mi alcoholescencia creció el deseo de ‘diferenciarme como individuo de tener una identidad, además de la música, el peinado y la ropa necesitaba de dejar de compartir mi apelativo.

No fue una tarea fácil, pero en la fiesta de XV años de mi prima Alejandra en la cual yo fungía como chambelán, además de usar unos calcetines de color sobresaliente me dediqué a informarle a toda la familia y amigos que ya no quería que me llamaran de esa manera, hubo resistencia de casi todo mundo, la mayoría diciendo que así me habían conocido y me seguirían diciendo de esa manera. Aclaro que el anuncio lo hice a tiempo antes de que el alcohol mermara la memoria . Tuve muchas discusiones al respecto pero todos fueron anunciados que a partir de ese día ya no respondería por ese nombre.

Abordar la misma cuestión con los amigos era un asunto más difícil, porque lo usaban a manera de burla, fingían equivocarse, me parece que entre ellos seguían llamándome de esa manera. Tuve que recurrir a las amenzas físicas para lograr algún resultado. En una ocasión estaba con Felipe e iba a llamar por teléfono, como estaba más cerca me dijo que él marcaba, como nadie me reconocía tuve que mendionar mi antiguo apodo para que se acordaran, pero Felipe había marcado otro número solamente para escucharme decirlo, no puedo negar que fue ingenioso. Así tuve que lidiar con eso durante mucho tiempo, aún ahora sigue apareciendo. Quizá por eso acepté numerosos apodos con el único requisito de que fueran diferentes.

Pero estoy seguro de si uno no puede elegir su nombre al menos debería decidir a los apelativos que responderá.