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Cambio de año

Reflexiona sobre tus bendiciones presentes, de las que todo hombre posee muchas; no sobre tus pasadas penas, de las que todos tienen algunas.

 Charles Dickens

Algo acaba y comienza cada que cierro los ojos.

Las vivencias de los años terminados en 8 se parecen entre sí, pero cada una ha reservado algo diferente. Han sido muy influyentes, de alguna manera me fueron forjando

El primero de esos años la vivía enfermo, tanto que llegué al quirófano para que me retiraran unas amígdalas que estaban tan infectadas que no tenían salvación, que me orillaron a probar todos los remedios existentes, a que mis glúteos se acostumbraran a la penicilina.  También me hicieron huir del sol, de la lluvia, de la agitación, para evitar enfermedades. La operación fue hacia fin de año para no perder clases, no pude probar la cena navideña ni de año nuevo. Me dejó un antojo permanente de pastel de carne, ensalada de manzana y sopa de codito fría pero una cierta aversión a la nieve de limón (que servía para la cicatrización). Los años posteriores mi salud fue inquebrantable.


La siguiente década fue un punto de quiebre, el truene del primer gran amor, después del cual busqué religiosamente olvidar al estilo Jalisco, pero las bebidas no me hicieron llorar ni olvidar, fue un vivir de noche enfrentando aventuras con poca visibilidad, estar tentando a la suerte. Cualquier temor parecía absurdo, una idea fija de inmortalidad (aún no se prueba lo contrario) me hizo tomar todos los riesgos y salir victorioso con una etiqueta legendaria como premio. Lleno de cicatrices.

Poco antes de que terminara el milenio en un año lleno de películas significativas, se disolvía la relación más larga que he tenido a la fecha. Cambié mi forma de ser, terminé de escribir mi tesis en un día. Me titulé e hice circo maorma y teatro. Pero todo terminó.

Ya en este milenio fue mi divorcio, seguido de una relaciòn breve y tormentosa, Terminé el año cansado y con pocas esperanzas al futuro. En ese momento había recuperado algo de forma física, estaba en el mejor estado en mucho tiempo pero fui igualmente rechazado, eso se quedó en alguna parte de mi corazón.

Este año fue diferente, las penas del corazón fueron el año pasado. Fue un año de caminar lento, de hacer cosas diferentes, de cumplir sueños y de expresarme más. De comenzar cambiar de pensamiento, dejar atrás los miedos. Me siento afortunado y agradecido por todo lo vivido, he recibido más apoyo de lo que hubiera imaginado.

Les deseo lo mejor para el tiempo venidero.