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Gestos y opiniones del Doctor Peyot

La patafísica es la ciencia de las soluciones imaginarias

Alfred Jarry

Dicen que a las personas las conocemos por sus actos y no por sus palabras, pero creo ni siquiera la combinación de ambas alcanza para entender lo que pasa por la mente de esa persona.

Cuando tomaba clases de inglés un par de maestros que me dieron clase en distintas ocasiones comenzaron a discutir al respecto de mí, de mi actitud y comportamiento en clase, fue una discusión tirante en la que solamente se pudieron poner de acuerdo en mi desempeño, cuando le preguntaron a mi entonces profesor respecto a mí les dio otra versión. y ninguno estaba equivocado.

En una clase me preguntaron mi opinión de la filosofía de San Agustín de HIpona, como me encontraba somnoliento no di una respuesta académica, solamente expresé lo que pensaba en verdad, medio salón lucía perplejo, cuando terminé de responder la maestra me miró a los ojos y me preguntó “¿en verdad piensas eso?”

En algún momento de mi infancia, al intentar explicar la parentela política, usé a una niña como ejemplo para explicar que el esposo de su tía —la hermana de su padre— era su tío político porque en verdad no era su tío, coincidentemente ella era hija putativa, fui acusado de insensible.

Una tarde estaba en un café de Coyoacán en Jardín Centenario platicando con una amiga y se acercaron a ofrecerme unos panfletos mientras daban sus discursos acerca de su condición con VIH y de cómo estaban recabando dinero honradamente, yo les señalé que me gustaban mucho más los panfletos anteriores, los que tenían información, datos estadísticos y las últimas noticias acerca de la enfermedad; que quizá el cambio a poemas cursis lograra el efecto de ablandar el corazón y quizá obtendrían algo más de dinero pero seguramente no ayudaba mucho en el cambio de mentalidad. Fui tachado de homofóbico y, aunque desconozco la razón, no volví a salir con mi amiga.

En una fiesta en casa de Azul, su amigo Afi estaba despotricando en contra de mi amada ciudad y alabando la regalada vida de su natal Tehuacán, yo estaba pensando seriamente llevarlo de visita al bordo de Xochiaca pero terminé dándole un aventón —no de tripas— y una patrulla nos detuvo luego de avanzar una corta distancia, huelga decir que había bebido copiosamente. Tenía pintadas en el dorso de las manos un par de cruces de color negro y rojo y portaba una gabardina negra. Bajé del auto para tener más espacio para conversar, les dije la verdad que venía de una fiesta, que había tomado demasiado y que las marcas que tenía pintadas eran para evitar que le hiciera daño a alguien, parece que mi sinceridad logró que me dejaran ir, aunque también se notaba algo de miedo.

En la preparatoria tuve la idea de tener varias camisas iguales —rayas verticales, unas con rayas grises y otras con rayas rosas— y como las usaba un día tras otro parecía que siempre estaba vestido igual, parece que este atuendo combinado con mi peinado y mi constante dormitar en clase me otorgaron la categoría de perdido en las drogas.

Cuando tenía el cabello largo solía sostenerlo con esas donitas de tela, mis colores favoritos eran el lila y el rosa —ambos pastel— lo que solía despertar sospechas sobre mis inclinaciones sexuales aunque solamente en una ocasión me preguntaron directamente, también tenía unos converse lilas y unos azul turquesa —jamás pude conseguir rosas de mi número— generalmente usaba un color diferente para cada pie, cuando alguien me hacía la observación siempre le respondía: “y en mi casa tengo un par igual”.

Me gustaba ir al tianguis del Chopo vestido de traje, me divertía mucho recibir el mismo tipo de discriminación del que tanto se quejaban los asistentes regulares, incluso algunas veces agregaba unos comentarios contra Kurt Cobain para condimentar aún más la situación.

Un día fui a comer con mi entonces novia y una amiga de ella a una cocina que estaba a unos pasos del metro Copilco, la comida corrida incluía una jarra de agua, pero yo no pedí la comida corrida sino unas enchiladas, cuando me negué a tomar un vaso del agua que les habían traído con su comida su amiga me acusó de rígido.

Mientras estudiaba el 4 semestre de alemán en el CELE mi maestra Laura salió de viaje y fue sustituida por una maestra nacida en la selva negra Ilse Heckel, quien luego de un par de clases me dijo que no tenía perdón de dios, varias cosas de las que pasaron durante el curso merecen una mención aparte, pero al final de curso, luego de observar mi examen y mi calificación —solamente Perla y yo sacamos 10— me preguntó por lo que estaba estudiando seguramente buscando alguna explicación, cuando le contesté que Actuaría me dijo que seguramente yo era muy ordenado, solamente sonreí.

Muchas veces pensaba que mi imagen estaba fragmentada y que la verdad de mi persona estaba repartida entre amigos y enemigos. Quizá esta herencia también exista porque nadie va a recolectar los pedazos.

donitas converse

soledad y sol

¿Qué loca ambición nos lleva de nosotros olvidados? Si es para vivir tan poco ¿de qué sirve saber tanto?

Sor Juana Inés de la Cruz

El fin de semana pasado se celebró el día de la Candelaria marcando el fin de una serie de festejos, si bien no comí rosca de reyes y mucho menos salió el niño en ninguna rebanada —ni siquiera las virtuales— sin embargo, a pesar de que no hice tamales, sí preparé comida mexicana para una fiesta por estos lares, esa fecha además todavía toca muchas fibras sensibles —una fecha de cumpleaños constante

Creo que finalmente cayó un veinte: tengo demasiadas cosas en el tintero, y a lo que me refiero es a que tengo lleno del tendedero de la azotea, y creo que hay muchas cosas que necesito ventilar, nombrar, enunciar o exorcizar.

Han sido múltiples factores los que han confluído en este río en constante movimiento, he estado releyendo muchos correos, recordando noches de encarnizadas batallas frente a un tablero, pláticas bizarras mientras recorríamos 18 hoyos virtuales de Pebble Beach o Sawgrass, cavilaciones al calor de una batalla de zombies, pláticas en los cafés del centro de la ciudad de México, confesiones en algún sanborns, vehementes discusiones desencadenadas por un gota, el corazón hablando a través de la música, chistes obscenos alrededor de un rosario en un billar del centro o pláticas encendidas al calor de las bebidas espirituosas.

Siento que todo eso ha desaparecido, de alguna manera muchas de las pláticas a distancia comienzan con ¿qué has hecho? porque la frecuencia es mucho menor, entonces es necesaria una puesta al día, tal vez deba añadir una sección más al blog para cavilaciones, tal vez esta necesidad de traducir los pensamientos a frases semi-coherentes haya impedido que otras cosas -quizá mucho más crípticas- salgan a la luz. No quiero que todos las entiendan pero sí quisiera que alguien lo hiciera.

Es hora de lanzar al mar botellas que contengan un mensaje.