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lista de agradecimientos

Mientras el río corra, los montes hagan sombra y en el cielo haya estrellas, debe durar la memoria del beneficio recibido en la mente del hombre agradecido.

– Virgilio

En portugués, muchos de lso correos que recibo terminan con “grato” seguido del nombre le la persona que lo envía, este es un recordatorio diario de un asunto pendiente que tengo: el agradecer todas las bendiciones recibidas en mi vida.

Gracias a mi familia por todo lo que recibí de ellos durante mi niñez, por la educación que me dieron, la alimentación que me proporcionaron, las veladas, las enseñanzas, sus pláticas, sus abrazos, sus regalos, las risas y sus muestras de amor.

Gracias a mis amigos por haberme aceptado como soy, por escuchar largamente las peroratas sin sentido, por acompañarme en este camino de la vida, por decirme lo que piensan, por verme en la lona y ayudarme a levantarme —o burlarse que para eso también están mis amigos— por la risa compartida, por las aventuras juntos, los juegos, las confidencias.

Agradezco profundamente el haber sido amado con lo difícil que soy, lo complicado que eso puede resultar.

Es maravilloso el universo en el que me ha tocado vivir. Las cosas que he visto, la música que he escuchado, los paisajes, las letras, la naturaleza.

Agradezco la oportunidad de comenzar otro camino

Cada día

 

 

Jenga tu madre

El proceso de declinación es inevitable, y cualquier cosa que se pueda hacer para contenerlo una vez que haya comenzado, es inconveniente, así, en tales situaciones es conveniente permanecer tranquilo.

I Ching Hexagrama 23 Po (la desintegración)

Cuando Pepe —a cuyo cumpleaños parece que asistiré—me invitó a participar con él en un  torneo de Yenga me pareció extraña su elección, si bien hemos jugado infinidad de veces muchos juegos distintos y su idea de mi capacidad de juego es mejor que aceptable, la idea de un juego donde se espera una delicadeza en las manos me parecía completamente incompatible conmigo. Por supuesto que acepté.

Bastaron unos encuentros para encontrar mi estilo: la destrucción. En general la mayoría juega buscando que la torre queda lo más alta posible, yo por el contrario buscaba dejarla inestable desde la primera jugada. Así encontré mi nicho de oportunidad.

Los primeros juegos fueron en el Papa’s Bill de Santa Fe y Polanco —donde éramos los favoritos— fue muy aleccionador mirar las reacciones de los rivales, al principio Pepe estuvo un poco vacilante al principio pero luego de que unos contrincantes lo hicieron enojar —además le permitió sacar a relucir su maestría— las cosas comenzaron a mejorar. Me divirtió sobremanera la reacción del equipo femenino ante mi estilo, no soportaban que “desacomodara la torre” gastando energías y arriesgándose a perder al arreglarla, también empleé tácticas de intimidación al dar un golpe con el dedo a una de las maderas y salir volando en dirección del rival.

El resultado final fue el tercer lugar general pero las verdaderas ganancias fue en las enseñanzas, como siempre: quizá no siempre es bueno intentar mantener una estructura cuyo caída está apenas a la vuelta, quizá sea mejor adelantarla, buscarla, provocarla.

Algunas veces nos enfrentamos a algo pensando que no tenemos las cualidades necesarias para desempeñar una tarea pero eso nos abre otras puertas nos deja ver el mundo de otra forma y nos obliga e usar otros recursos, muchas veces con resultados alentadores.

Otra lección es que el orden es relativo, que las situaciones van cambiando a cada paso, que cuando quitas algo para ponerlo en otro lado queda un hueco, siempre, que las cosas caen por su propio peso —ahí sí ya me chingué— y sobretodo que la destrucción solamente es una etapa.

Claro que esto podría referirse solamente a los juegos

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