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Paseo por la memoria

La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a este artificio logramos sobrellevar el pasado.

Gabriel García Márquez

Hay numerosos detalles en el día que detonan imágenes lejanas en el tiempo pero cercanas al corazón. Mi devenir cotidiano se llena de ellos.

Al cambiar las pilas de un control remoto, recordé cómo ha cambiado la vida en ese aspecto. Antes únicamente había pilas Eveready, Rayovac y Águila Negra, se usaban para los radios y las grabadoras, las pilas AA no eran tan abundantes, muchas grabadoras usaban las pilas C, y cuando un aparato requería mayor poder se usaban las de 9V, que eran cuadradas y las usábamos par darnos toques en la lengua. Varios estudiantes de secundaria que llevaban el taller de electricidad compraban aquellas pilas grandes y cuadradas para sus tareas. Mucho tiempo después, cuando necesitaba levantarme temprano usaba 6 despertadores y compraba pilas similares a la imitación de las de casco de cobre.

La última vez que fui a las luchas, al mirar los anuncios de Bardahl que portaban las anunciadoras de los rounds recordé los anuncios del carrazo que daba el sabio consejo de “no sólo de gasolina y aceite vive el coche” y sacaban diferentes autos que como el bautizo de un auto bebé que se llamaba Renolio, del que el carrazo era el padrino; depués un bautizo pero ahora era Voshito al que le acaba de salir su primera bujía; la Sorburban que era una religiosa de convento que se quejaba de estar cansada de cargar con tanta madrecita; un mercedo clásico que tenía reuma hasta en los pistones; Mustanguia que andaba cansada y Taxilio que le decía Carnalazo en lugar de Carrazo.

Los juegos han cambiado mucho, ya no hay fulminantes de papel que usábamos para ponerlos en las clásicas pistolas de vaquero para simular el disparo o en los cohetes con punta metálica que lanzábamos y que explotaban al tocar tierra. Los soldaditos de plástico verde llenos de rebaba lo suficientemente baratos como para formar un ejército, donde todos se perdían en el anonimato. Había cuchillos de plástico y espadas de madera para jugar a gerras medioevales o algo más moderno jugando a combate. Trompo, yoyo, canicas, balero, tacón, todos juegos clásicos, o incluso los deportes.

En el recreo, comprábamos paletas de hielo de 50 centavos, en la tienda una relledona de un peso, o ya con dinero una bonafina de 3.50 porque había tres tamaños de bonafina, todas con el mismo sabor ácido. Podíamos comprar catsupapas, o un chocolate postre, o un krish krash, tal vez un pipucho, Bebíamos orange crush o en los puestos de comida orange mundet, y en los puestos de tortas el infaltable trébol de mandariana. Algo más lácteo podría ser un chamito (saludos compadre). Íbamos a la tienda y pedíamos un chiquitín en lugar de pedir un danonino (sí, el doble sentido). Además de las pastisetas la Suandy tenía un pastel que venía con azúcar para espolvorearlo.

Todo cambia y sigue cambiando, hay que aprovechar porque algunas cosas no regresan.

Se fue la luz

¿De qué privilegios goza esta pinche escuela pa’ que no haiga luz?

Cuquín

Durante mi infancia la dependencia de la energía eléctrica era muy limitada, apenas cuando llegaba la noche, si había reunión no se podía jugar dominó, no me dejaban leer porque se lastimaban los ojos pero la merienda siempre estaba lista porque las estufa no necesitaba luz. Cuando se iba recién comenzada la noche la plática era cerca de la ventana, algunas veces intentaba atinar la hora en que regresaría, generalmente había al menos una vela, de lo contrario había que correr a la tienda a comprar o en su caso veladoras, casi siempre encendidas con los cerillos que traían horóscopo incluído. En raras ocasiones, cuando había que buscar algo se sacaba una lámpara, que siempre me gustó. También había alguna Ray-O-Vac más moderna, o la del gato.

aguilanegra

Cuando me cambié a la CTM las cosas cambiaron un poco, porque la distribución del agua era a través de las bombas, entonces cuando se iba la luz se iba el agua, eso si afectaba, hasta la cocina porque entonces no usábamos electropura, eso fue hasta depués del temblor, además ya tenía algunos juguetes que necesitaban energía y para no gastar pilas, luego de algunos experimentos -uno de los cuales me dio una descarga que me tiró- usaba un eliminador de batería que había adaptado para que los juegos como este, que recibí de reyes, funcionaran:

Mattel

Aunque no tuvimos teléfono por al menos ocho años, cuando tuvimos aún no necesitaba energía eléctrica para funcionar, incluso aún era de pulso, nos tocó el cambio digital, lo que sí afectaba era el trolebús del eje tres, cuando ibas a la tienda no podían rebanar jamón, la cascarita de la calle terminaba con la luz del día, acaso algún partido que transmitían en la tele se tenía que buscar un familiar para verlo, pero ninguna preocupación por pasar más tiempo a oscuras, nada más el clásico chiste, me da un licuado de fresa, pero no hay luz, no le hace me lo tomo a oscuras. Nada que un molcajete no pudiera resolver.

Poco después fue el arribo de los videojuegos y las computadoras, el atari y la commodore 64 pero además de los deportes, había muchas opciones de entretenimiento que no requerían energía eléctrica, desde el cubo de rubik, el burro 16 y tamalado, bolillo, cuchillo, o crucificar a un amigo (el Chore) en un carrete de madera usado para cable.

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Referente a la escuela cambié de escribir en una Olivetti a usar un processador de palabras, primero vizawrite en la c64, después WordStar, WordPerfect y terminar en Word, ahí cuando se iba la luz y aún no habías grabado era un accidente fatal, como el 7 de noviembre de 1987 cuando juré que no me iba a volver a pasar.

Después con el uso del módem para conectarse a internet,  el comienzo de las redes en los BBS o IRC el uso fue incremental y los lamentos cuando la energía fallaba llevaban cada vez más improperios.

Cuando comencé a usar la PC para el trabajo, la interrupción de la energía tomó un carácter importante, yo tenía una computadora principal, una de repuesto bastante cercana en desempeño y una extra pero nada servía sin energía y los UPS apenas duraban lo suficiente para guardar y prevenir algún daño, entonces cuando no había luz no solamente significaba que tendríamos que suspender el torneo de Age of Mythology —con mi compadre, el Chacal y Lalits que llevaba su lap— también podía significar que no se pudiera entregar algún trabajo.

En mi trabajo actual es vital la tecnología así que no solamente hay plantas de luz y UPS para que el servicio no sea interrumpido sino que existe un sitio alterno para trabajar en caso de alguna contingencia. La evolución de los teléfonos añadió una dimensión extra a la energía, es necesario tener un cargador a la mano, en mi caso uso una pila de repuesto —que el día de hoy olvidé— para dejar el cargador conectado y poder andar con un teléfono inalámbrico

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El año pasado que estuve casi un mes en México quedándome por primera vez en casa y en algunas ocasiones me enfrenté a la fata de energía. Me tuve que quedar un rato en el coche, escuchando el radio mientras se cargaba el teléfono, y me acordé de esta canción y programa de radio: