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playeras estampadas

La moda muere joven

Jean Cocteau

Las camisetas aparecieron apenas en el siglo XX, al principio como la ropa interior de la fuerza naval estadounidense, siendo una prenda obligatoria, dicen que en la Universidad del Sur de California también las utilizaron para los jugadores de fútbol americano, no tardó mucho en que otros estudiantes comenzaran a usarlas a manera de moda lo que obligó a la universidad a poner una leyenda en las playeras para evitar que las usaran, sin mucho éxito.

En México, en películas como Nosotros los Pobres era un atuendo de la case baja, en algunas películas hollywoodenses  el look era mucho más cool como en Un Tranvía Llamado Deseo y Rebelde sin Causa Al menos durante los 70’s en México no eran usadas cotidianamente, yo creo que fue a raíz del popular video de Wham —de esas raras veces que importamos la moda— así empecé a ver playeras con aquella famos leyenda de Choose Life, entonces las playeras dejaron de ser una prenda que se distinguía solamente por carecer de cuello y mangas, ahora tenían mensaje.

Al principio solamente eran blancas, luego tuvieron logos simples y después comenzaron los diseños más elaborados, recuerdo que la principio había muchos logos de universidades norteamericanas, también estaba el famoso I♥  NY no tardaron en surgir los colores, el negro era especialmente favorecedor para adornarlo con los grupos musicales preferidos, la prenda se convirtió en un estandarte para portar públicamente las preferencias musicales o deportivas una especie de declaración personal, claro que al principio es me pareció genial pero siempre la producción en cantidades industriales le quitaba parte de su encanto.

Me parece muy interesante que ahora las remeras —al estilo argentino— pudieran estar relacionadas con un gusto específico, claro que eso no se extendía a todo mundo, algunos no tienen opción a otros nos les importa. Pero eso parecía como una oportunidad para expresarse. Hay numerosas leyendas que van desde el clásicom “mi amigo fue a tal lugar y solamente me trajo esta pinche playera” , “100% auténtico”, o algunas variantes de marcas conocidas como “Ando en combi” en lugar de Abercrombie y tampoco faltan los dobles sentidos como “Huevos para todos, yo invito”.

Una playera que tuve que me gustaba mucho era de un concierto de Depeche Mode en Basel -Basilea- Suiza, que incluso alguna vez me la pidieron prestada. incluso  la perdí en una apuesta con una amiga,  era acerca de la existencia de un fantasma, pero ha sido de las contadas ocasiones, que no pude subsanar una deuda de juego porque la playera terminó en manos de un bella muchacha de Minnesota —no hablo de Ciudad Nezahualcoyotl— durante un semana santa en Acapulco.  Otra que fue muy comentada fue una de La Castañeda con la que fui muchas veces a dar clase, no faltaron tampoco las burlas porque era el segundo disco.

También llegó la tecnología con una impresora podía poner los estampados que yo quisiera, pero el diseño no era lo mío, así que si bien me gustaban no tuvieron demasiado éxito, eso no me importaba porque en esa ocasión sí eran únicas, completamente personales, mucho mejor que un tatuaje porque se podían cambiar a voluntad, ¿con qué frecuencia se arrepienten de un tatuaje?

Dentro del ámbito deportivo tuve algunas de los Steelers pero mi favorita es una de los Phillies que jamás pude combinar con una gorra que tuve y que perdió mi hermana, pero eso una de las cosas que la torna favorita, no solamente me recuerda la infancia, mi primer beso, a mi padre y hermana, mis viajes, de alguna manera es como ir cargando memorias. Otra a la que le tenía mucho cariño era de mi serie de televisión favorita, y en últimos tiempos he estado más del lado de la ciencia ficción o los videojuegos. #YoConfieso que nunca he tenido una playera de The Cure lo que  parece extraño, lo es.

Es curioso como podemos imbuirle valor a cualquier objeto, como en este caso es una prenda es com si estuviéramos vistiendo esos valores, recuerdos o emociones. Entonces es como si estuviésemos vistiendolos.

Aquí el video mencionado y abajo tres de las playeras mencionada y el logo de la que falta.

Recorrido biográfico musical

La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu.
Miguel de Cervantes Saavedra

El pasado miércoles fue el especial de música mexicana en el PlayMeShow, que no solamente  disfruté mucho sino que  también me trajo a la memoria múltiples escenas del pasado,  finalmente todo es pasado, porque el precioso presente se desvanece como agua entre las manos.

La música ha sido un elemento que ha estado presente en innumerables ocasiones en mi vida iluminando de diversos tonos tanto los momentos pivotales como los recurrentes.

Todo empieza en familia, mi tío Ricardo es apenas 6 años mayor y era un fan de los Beatles, de los que hablaba a Radio Capital para votar por sus canciones o vestir un moño negro sobre su suéter de la secundaria el día que asesinaron a Lennon. Cuando conocí a otros beatlemaniacos me pareció afirmar que te gustaban los Beatles era una elección segura, digamos políticamente correcta de las que no causa controversia, en cambio mi tío Mundo (sic) tenía pósters de Erik Burdon adornando su lugar de trabajo, pero por más radical que parezca tiempo después lo escuché diciendo que no le gustaba la música de hoy -como para pensar 2 veces esa frase tan común-. En ese momento, de las entrañas me surgió la decisión de jamás decir lo mismo, que no quería sentir prejuicio hacia lo nuevo porque  lo único que se logra aferrandose al pasado es perderse de muchas cosas que pueden resultar fascinantes. Esto no quiere decir que solamente me guste lo nuevo por el contrario estoy abierto a conocer nueva música, también por eso disfruto el PlayMeShow. – pero basta de comerciales.

La música también se mezclaba en mis juegos infantiles, con la grabadora de mi papá jugaba a que era locutor de radio y ponía las canciones a mi antojo, mezclando en ese entonces a Donna Summer con Alfredo Zitarrosa. También jugaba al grupo de rock que se desintegraba, algunas veces incluyendo a mi hermana, hay una canción que le gustaba mucho  cuando era muy niña, ahora que va a ser madre quizá le sirva para avivar los recuerdos de cuando jugábamos juntos, creo que todavía hay una foto de dimensiones pantagruélicas que reveló mi padre, siempre aficionado a la fotografía y los experimentos.

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Pocas cosas fueron tan constantes en mi infancia como el recorrido de la escuela a casa de mi abuela, en el camino saludaba a mi padrino que jugaba en una mesa de billar que tenía apartada justo al lado de la entrada -quizá por eso el billar me gustó desde siempre- y al llegar a casa de mi abuela encontraba a mi tío Juan, el menor de los hermanos mayores de mi mamá, con el que ganó alguna vez un concurso de baile en Acapulco, regularmente se encontraba preparando para la entrega los vestidos que fabricaban, algunas veces con tijeras o una plancha en la mano, pero siempre bailando algo así:

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Mi relación con mi padre tuvo muchos altibajos, pero la primera plática significativa con él me confesó que siempre quiso ser hippie mientras platicábamos al cobijo de Have You Ever Seen The Rain? de Creedence Clearwater Revival, mi relación con él cambió para siempre después de esa plática.

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Durante mi alcoholescencia me aventuré como Dizque Jockey, si bien enfrentaba una audiencia que quería ser complacida y bailar, ocasionalmente colaba una canción fuera de contexto, esto no me ayudaba con el público pero sí con mi alma. Hubo una fiesta de disfraces memorable cerca del día de muertos, inspirada en una película. Ese día Felipe terminó en los brazos de “La Maizoro” después de una canción romántica que puse, eso no impidió que quebrantara un límite y se agendara una pelea entre nosotros, “El Boni” terminó bajo un automóvil rogándole a Laura, hermana del Chore,  y cuando ella le preguntaró ¿por qué lloras como niño chiquito? respondió “porque soy niño chiquito”. Al escribir esto me doy cuenta de que suenabizarro … lo fué. La música de fondo era:

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Así como colaba canciones aquí quiero añadir que fui al preestreno de la pelícua al cine Manacar, pagué 15,000 pesos  (como el triple del costo normal) y todos mis acompañantes dibujaban cómics donde ellos eran los protagonistas, como es mi costumbre yo era la excepción.

El lunes 2 de Julio de 1990 fui a un concierto al Teatro Blanquita, cuando los conciertos de rock se hacían los lunes porque solamente asistíamos los que no teníamos nada que hacer. Mi sangre gritaba al escuchar Mujer Sucia de Real de Catorce, mientras mi corazón comenzaba a prenderse de mi acompañante tan fuerte que mi piel aún lo puede sentir, fue una relación muy intensa y, hasta ahora, la relación más larga que he tenido.

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A las 2 semanas fuimos de nuevo al mismo lugar a la presentación del disco “El Diablito” de Caifanes.  Luego de ese concierto escuchamos una canción repetidamente, algunas veces en penumbras, siempre febriles o agolpados.

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Y un día encontré mi canción, es tan precioso el momento en que pude encontrar algo que considero tan mío. El sábado 7 de Julio de 2002 fui a visitar la tumba de Edgar Allan Poe, ese fue un día de comunión conmigo mismo, porque después fui a un concierto, sabía que el grupo iba a tocar pero no sabía que tendría la oportunidad de ver mi canción en vivo y grabarla.

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La felicidad de ese día todavía dura.