Archivo del sitio

Intercambio de regalos

El amor es sublime y miserable, heroico y estúpido, pero nunca justo
Francesco Alberoni

La primera vez que vi a Natalia fue cuando acompañé a Felipe a la secundaria de Aby y ella nos pidió que le diéramos un aventó a su amiga, bastó una mirada breve por el retrovisor para sentir un click inmediato que no pasó de ahí al ser informado que su edad era un número considerado de mala suerte. Después la encontré en la fiesta de salida de su secundaria, no cruzamos palabras pero la observé mientras sonaba “Fascination Street” de fondo,  terminé llevándola a su casa de nuevo, en esa ocasión tuvo que saltar la barda para entrar. La tercera vez hablamos por primera vez: una pregunta desencadenó una discusión acalorada llena de pasión. Y quedó fijada en mi mente.

No iba a dejar pasar mucho tiempo así que la siguiente ya estábamos besándonos -un regalo para el día de mi santo- y no nos importó el público que siempre se burlaba quedamos de vernos al día siguiente para ver un espectáculo de danza. Era primero de julio y solamente estaba esperando a que llegara la hora convenida, pero llegaron Paco y Santiago a sonsacarme, los acompañé a Coyoacán, pero se me hizo tardísimo, ni siquiera me había bañado. Llegué mucho más de una hora tarde, ella ya se había ido. Decidí ir a buscarla, entré a la función pero la oscuridad me impidió encontrarla, tuve que salir un poco antes de que terminara y esperar a que fueran saliendo todos, no sabía si había ido. Ella quedó sorprendida al verme. Cualquier explicación sonaba hueca así que mejor le pregunté si quería ir a un concierto de Real de Catorce, aceptó reticente pero sus palabras no hacían juego con cierto brillo en los ojos.

El concierto fue espectacular, la energía que humidificaba el ambiente estaba llena de misticismo, era casi como presenciar un rito arcano, entonces no sabía que José Cruz llevaba su chamán para que lo preparara antes del concierto. Ahora el ambiente era mucho más adecuado, saliendo del concierto fuimos a un café en la calle de Londres para platicar un poco, los ánimos se agitaron con otra discusión. Pero de camino a su casa tuvimos que detenernos para cerrar la noche con un beso larguísimo. Yo ya estaba enamorado al finalizar la noche.

Ella me confesó después que ella sintió lo mismo un par de semanas después, en la presentación del disco “El Diablito” de los Caifanes, también en el teatro Blanquita, es algo raro porque no fuimos solos a ese concierto, pero ella se dio cuenta de la forma en que la trataba frente a mis amigos. Esa música, como muchas otras, también fueron parte de nuestra historia, la primera vez que hicimos el amor fue escuchando a los Caifanes.

Los primeros meses tuvimos que vernos a escondidas, eso era difícil, ella no tenía teléfono -yo duré cerca de 10 años sin teléfono y ahora me encontraba del otro lado- pero conseguimos no se descubiertos por un tiempo. Fue un tiempo de aventura y fue cuando adquirí la reacción de alerta cuando sonaba el teléfono.

Tenía un alma feminista y de protesta, íbamos juntos a las marchas y todos los clichés de caballerosidad los aplicábamos al revés, parecía que tenía un odio general a la humanidad, en ese aspecto éramos opuestos.

Ninguno de los dos estábamos preparados para lo que iba a pasar, quizá haya sido mi culpa porque intentamos abarcar al otro completamente, nos entregamos con tanta vehemencia, fue tan salvaje que no pudimos evitar lastimarnos. Nos contamos todos, nos desnudamos emocionalmente y nos abrazamos con toda la fuerza de la juventud.

La única vez que viajamos juntos fue a Taxco, fue como el canto del cisne.

Tuve un sueño profético el día que ella decidió terminar conmigo, al despertar sabía que ya había terminado, fue devastador. Traté de enmendar las cosas pero algo estaba roto. Seguimos viéndonos durante dos años, al principio ella me propuso que fuéramos amantes, ante mi negativa lo que siguió fueron apariciones esporádicas donde parecía que regresaríamos, pero nunca duró más de 2 días. Parece que no quería estar conmigo pero no tampoco quería que nadie más lo estuviera, fue una separación lenta y dolorosa.

Ella no creía en el amor y yo la convencí de lo contrario, no estoy seguro de lo que recibí a cambio.

Recorrido biográfico musical

La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu.
Miguel de Cervantes Saavedra

El pasado miércoles fue el especial de música mexicana en el PlayMeShow, que no solamente  disfruté mucho sino que  también me trajo a la memoria múltiples escenas del pasado,  finalmente todo es pasado, porque el precioso presente se desvanece como agua entre las manos.

La música ha sido un elemento que ha estado presente en innumerables ocasiones en mi vida iluminando de diversos tonos tanto los momentos pivotales como los recurrentes.

Todo empieza en familia, mi tío Ricardo es apenas 6 años mayor y era un fan de los Beatles, de los que hablaba a Radio Capital para votar por sus canciones o vestir un moño negro sobre su suéter de la secundaria el día que asesinaron a Lennon. Cuando conocí a otros beatlemaniacos me pareció afirmar que te gustaban los Beatles era una elección segura, digamos políticamente correcta de las que no causa controversia, en cambio mi tío Mundo (sic) tenía pósters de Erik Burdon adornando su lugar de trabajo, pero por más radical que parezca tiempo después lo escuché diciendo que no le gustaba la música de hoy -como para pensar 2 veces esa frase tan común-. En ese momento, de las entrañas me surgió la decisión de jamás decir lo mismo, que no quería sentir prejuicio hacia lo nuevo porque  lo único que se logra aferrandose al pasado es perderse de muchas cosas que pueden resultar fascinantes. Esto no quiere decir que solamente me guste lo nuevo por el contrario estoy abierto a conocer nueva música, también por eso disfruto el PlayMeShow. – pero basta de comerciales.

La música también se mezclaba en mis juegos infantiles, con la grabadora de mi papá jugaba a que era locutor de radio y ponía las canciones a mi antojo, mezclando en ese entonces a Donna Summer con Alfredo Zitarrosa. También jugaba al grupo de rock que se desintegraba, algunas veces incluyendo a mi hermana, hay una canción que le gustaba mucho  cuando era muy niña, ahora que va a ser madre quizá le sirva para avivar los recuerdos de cuando jugábamos juntos, creo que todavía hay una foto de dimensiones pantagruélicas que reveló mi padre, siempre aficionado a la fotografía y los experimentos.

.

Pocas cosas fueron tan constantes en mi infancia como el recorrido de la escuela a casa de mi abuela, en el camino saludaba a mi padrino que jugaba en una mesa de billar que tenía apartada justo al lado de la entrada -quizá por eso el billar me gustó desde siempre- y al llegar a casa de mi abuela encontraba a mi tío Juan, el menor de los hermanos mayores de mi mamá, con el que ganó alguna vez un concurso de baile en Acapulco, regularmente se encontraba preparando para la entrega los vestidos que fabricaban, algunas veces con tijeras o una plancha en la mano, pero siempre bailando algo así:

.

Mi relación con mi padre tuvo muchos altibajos, pero la primera plática significativa con él me confesó que siempre quiso ser hippie mientras platicábamos al cobijo de Have You Ever Seen The Rain? de Creedence Clearwater Revival, mi relación con él cambió para siempre después de esa plática.

.

Durante mi alcoholescencia me aventuré como Dizque Jockey, si bien enfrentaba una audiencia que quería ser complacida y bailar, ocasionalmente colaba una canción fuera de contexto, esto no me ayudaba con el público pero sí con mi alma. Hubo una fiesta de disfraces memorable cerca del día de muertos, inspirada en una película. Ese día Felipe terminó en los brazos de “La Maizoro” después de una canción romántica que puse, eso no impidió que quebrantara un límite y se agendara una pelea entre nosotros, “El Boni” terminó bajo un automóvil rogándole a Laura, hermana del Chore,  y cuando ella le preguntaró ¿por qué lloras como niño chiquito? respondió “porque soy niño chiquito”. Al escribir esto me doy cuenta de que suenabizarro … lo fué. La música de fondo era:

.

Así como colaba canciones aquí quiero añadir que fui al preestreno de la pelícua al cine Manacar, pagué 15,000 pesos  (como el triple del costo normal) y todos mis acompañantes dibujaban cómics donde ellos eran los protagonistas, como es mi costumbre yo era la excepción.

El lunes 2 de Julio de 1990 fui a un concierto al Teatro Blanquita, cuando los conciertos de rock se hacían los lunes porque solamente asistíamos los que no teníamos nada que hacer. Mi sangre gritaba al escuchar Mujer Sucia de Real de Catorce, mientras mi corazón comenzaba a prenderse de mi acompañante tan fuerte que mi piel aún lo puede sentir, fue una relación muy intensa y, hasta ahora, la relación más larga que he tenido.

.

A las 2 semanas fuimos de nuevo al mismo lugar a la presentación del disco “El Diablito” de Caifanes.  Luego de ese concierto escuchamos una canción repetidamente, algunas veces en penumbras, siempre febriles o agolpados.

.

Y un día encontré mi canción, es tan precioso el momento en que pude encontrar algo que considero tan mío. El sábado 7 de Julio de 2002 fui a visitar la tumba de Edgar Allan Poe, ese fue un día de comunión conmigo mismo, porque después fui a un concierto, sabía que el grupo iba a tocar pero no sabía que tendría la oportunidad de ver mi canción en vivo y grabarla.

.

La felicidad de ese día todavía dura.