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cuestan un ojo de la cara, y la yema del otro

Huevos, el mundo es tan atroz. / Huevos, en la cocina hacen falta huevos. Yo sé que a pesar de todo la lucha es desigual.

En la cocina huevos – Miguel Mateos

Desde la temprana infancia tengo la idea que es el huevo es el alimento del desayuno por antonomasia. Mi madre solía servirlo en el desayuno, la mayoría de las veces sin menor acompañamiento que el pan y el chocolate. La aparición ocasional de jamón o salchicha era una sorpresa y festín. Recuerdo mucho la vez que mi padre hizo el desayuno pero en la cocina solamente había un huevo se las arregló para hacerlo rendir, me parece agregándole algo de leche y batiéndolo durante mucho tiempo. Tres de mis dientes de leche se cayeron mientras desayunaba huevo mientras estábamos de vacaciones: 1 vez en Acapulco y las demás en Salamanca. También por eso de niño solía comer mucho el huevo tibio, que no representaba ninguna amenaza para los dientes.

Yo me postulé como voluntario para hacer el desayuno desde los siete años de edad, como quería hacer algo especial para mi hermana se me ocurrió agregar queso amarillo —entonces no era muy común, y cuando se pedía rebanado en las tiendas los pedacitos de queso terminaban pegados— y le dije que eran unos huevos a la benedict, eso porque lo había leído en una de las tiras cómicas de Charly Brown.

Durante mi primera docena de años era común que cada final de enero viajara a San Juan de los Lagos, mi familia hacía la peregrinación desde Salamanca —yo la hice en un par de ocasiones— nos hospedábamos en el hotel Rivera a un costado de la catedral pero solíamos desayudar en un restaurante de otro hotel frente a la plaza que tenía un servicio en extremo demorado, mi abuela bromeaba con que mejor pedíamos el desayuno del día siguiente para que llegara a tiempo, por eso invariablemente solicitábamos huevos, porque los hotcakes se tardaban al menos una hora más.

Mis amigos se burlaban de que yo pedía torta de huevo con queso blanco —un gusto heredado de mi padre y mi tío mundo— creo más por el queso que por el huevo, cuando comíamos tacos de guisado fuera frente al edificio Rafael en la Narvarte, en Félix Cuevas cerca de Insurgentes y al lado del Banamex o en el paseo de las facultades en CU nunca pedíamos arroz con huevo cocido, pero cuando mi madre los preparaba para alguna fiesta familiar ese era el platillo que invariablemente se acababa.

En el año 1991 sobre la avenida Ermita Iztapalapa a la altura de lo que ahora es un Sipirily se encontraba un deshuesadero donde compré todo un calabazo —es el nombre chusco de una gran invención de la ingenieria automotriz— como lo que necesitaba en realidad era el piñón y un buje. Mientras desmontaban la pieza decidí desayunar en un local que se encontraba al lado, apenas un jacal apuntalado con basura y techado con tejas de asbesto. Pero a partir de ese día comencé a pedir huevos a la mexicana en el desayuno.

Los años subsecuentes iba alternado el pedir huevos motuleños, divorciados, algún omelette, o las enfrijoladas rellenas de huevos a la mexicana, sin que ninguno de ellos tuviera una ventaja preferente sobre el otro, hasta que en mi primer viaje de trabajo a Puerto Vallarta—para instalar un sistema de servicio a clientes en una cadena de hoteles— me trajo un descubrimiento, los huevos salteados con fresa, esa combinación de dulce y salado que no a todos gusta pero que me gusta experimentar.

Dentro del ambiente laboral los viernes solían aparacer los chilaquiles con huevo estrellado, este suele no satisfacer tan fácilmente a los comensales debido a la consistencia de la yema, como siempre en gustos se rompen géneros, y cuando se rompen los huevos algunas veces se rompen las yemas. Nada como reventar la yema de un huevo estrellado con un pedacito de pan o un totopo.

Durante mis estancias en el extranjero fui sorprendido por algunas cosas, en los dinners —merenderos para los fanáticos de la televisión—de los vecinos del norte, el sabor de los huevos que sirven en el desayuno es decepcionante, se pasan de tueste con las hormonas que les inyectan. En los lanchonetes de São Paulo, Brasil hay un letrero con la advertencia de que está prohibido servir huevos con la yema aún cruda, de hecho si se revisa a detalle  la ley se establece que en los omelettes deben alcanzar la una temperatura de al menos 74° C el centro geométrico. En Londres, además de su porridge es costumbre servir en el desayuno huevo con salchicas y acompañarlos de frijoles dulces.

Y jamás llegué al grado teporocho de desayunar una polla (jerez con un par de yemas de huevo) pero sí lo hice tanto con licuados como con jugos, como dato curioso comer huevo crudo antes de beber sirve para aumentar la resistencia a la ingesta de alcohol.

No voy a considerar otros significados en frases como “me los chupas y los dejas nuevos”, “a huevo”, “te pasas de huevos”. Pero nunca está de más hacer caso al consejo:  échenle huevos, por lo menos al licuado.

 

clima global (súbele a tu primavera)

Tal vez esta noche no es noche, debe ser un sol horrendo, o lo otro, o cualquier cosa…

Alejandra Pizarnik

Desde mi primer día de vida tuve una relación particular con el clima, a pesar de que era un día caluroso mi padre decidió acercarme a la calefacción para asegurarme que no pasara frío, lo hizo tan bien que no volví a tener frío prácticamente jamás.

Durante mi infancia padecía de las amígdalas así que cualquier cambio de temperatura, me mandaba directo al doctor a recibir alguna dosis de penicilina, como me gustaba salir a la lluvia o jugar con agua esto era muy frecuente. Luego de la operación quedé finalmente libre para andar por cualquier clima.

Mayo solía ser el mes más caluroso, aún más que el mes de mi cumpleaños como en mayo del 82 cuando acompañé a mi madre al centro justo al salir de la escuela —aún con el uniforme— pasamos a comer a un JFK —entonces Kentucky Fried Chicken— y lo único que se antojaba comer era la ensalada, me quité la camisa del uniforme y me quedé en camiseta —hecho inédito entonces— además las tortillerías y el metro alcanzaron temperaturas insoportables.

El año siguiente el día de San Juan marcaría una seria de lluvias finas pero prolongadas que duraban días, algo que incomodaba a muchas personas, yo me ofrecía como voluntario para salir, solamente hubo un accidente una vez que fui por un pastel pero mis tenis ya no tenían la tracción necesaria —cuando pisaba un chicle sabía del sabor que era— caí pero la caja no se rompió y el pastel sobrevivió algo deformado pero llegó al festejo. En ese tiempo tuve mi única chamarra térmica, era tan eficiente que parecía casi un sauna, hubiera necesitado una temperatura debajo de cero para poderla usar más de media hora.

La alcoholesencia estuvo lleno de días de final de semana demasiado soleados y ninguna noche tan fría que nos impidiera salir a alguna fiesta. Napoleón no tenía calefacción ni aire acondicionado, así que el control climático se reducía a la ventana de ahí la frase de súbele a tu primavera o la contraria bájale a tu invierno.

En la universidad solamente llegaba a clase de siete cuando el clima lo ameritaba, es decir cuando estaba nublado, gris, frío y lluvioso. Entonces decía que me iba a reír mucho cuando el sol se apagara, en general el clima caluroso no me gustaba, con el tiempo conseguí soportar cada vez mayores temperaturas.

Pero una vez sí sentí frío, fue en Toronto aunque de día yo veía que los demás —vestidos con gorro, guantes, bufanda, orejeras, abrigo y botas— me veían extrañamente porque ni suéter llevaba, pero una noche al salir de un karaoke y luego de unos quiebres, regresé en el autobús que estaba toda la noche y tuve que caminar bajo una ventisca llena de flurry seguido de una ventisca, todavía pasé a hablar por teléfono, con la ropa húmeda y el viento haciéndome temblar para terminar olvidé cerrar la ventana para dormir, desperté algo perjudicado

Ahora que estoy en el hemisferio sur en un clima más cálido, viviendo en una ciudad donde el invierno, cuando se pone rudo llega a los 10° Celsius. Donde la navidad se vive arriba de treinta grados y los santacloses sufren su disfraz, cuando estaba tramitando la visa y vivía en hoteles, tuve que ir a Londres, como fue sin previo aviso no tuve tiempo de preparar nada además había empacado para una primavera brasileña no un otoño londinense, hice las maletas y me lancé, llegué en camisa de manga corta otra vez para alimentar los ojos curiosos, pero eso también fue una aventura.

Ahora esta semana São Paulo registró temperaturas tan altas que rompieron varios récords del mes de enero. Y lo difícil es conciliar el sueño mientras se suda a mares, Necesito urgentemente un clima frío para descansar.

llueve sobre mojado

Del cielo negro cae la lluvia lágrimas de contento inundan mis ojos.

Lluvia del Porvenir – Radio Futura

Durante los primeros años de infancia la lluvia era un fenómeno condenatorio, bastaban unos minutos a la intemperie para que mis anginas comenzaran a quejarse y eso me garantizaba un viaje al doctor seguido de inyecciones. Incluso en una ocasión que estaba con mi tío Ricardo en un refugio que improvisó con los ladrillos que había de la construcción, aunque no me mojé bastó la humedad para disparar la enfermedad.

Después de mi amigdalectomía las cosas cambiaron radicalmente, no me enfermé durante muchísimos años así que ahora podía disfrutarla. Muchas veces me preguntaba si le ruta que siguiera podía alterar sustancialmente el número de gotas que me alcanzarían. También podía jugara  la guerra de las galaxias, que consistía en acostarse sobre el piso viendo hacia una lámpara del alumbrado público, cubrir la luz con las manos así las el brillos de la lámpara sobre las gotas simulaba el espacio. Me tocó jugar en campos inundados, donde el fútbol se diluía y la diversión aumentaba.

Durante mi tránsito por la secundaria me tocaron semanas en las que una lluvia fina y persistente nos acompañaba todo el día y el Canal de Miramontes parecía canal, un granizo que alcanzaba para crear muñecos que simulaban ser de nieve. El 18 de septiembre de 1985 pinté la fachada de mi casa —Felipe es mi testigo— esa noche cayó un aguacero que presagiaba acontecimientos funestos, dejé mucho tiempo de pintar cosas a la intemperie. Cuanto teníamos la mesa de corte en la parte trasera de la casa y llovía teníamos que asegurarnos que no se inundara porque podría mojar todo el recorte, recuerdo muchas veces salir de madrugada a destapar la coladera.

Una mañana robaron los limpiaparabrisas de Napoleón en el estacionamiento de la tienda del ISSSTE, tardé más de un año en reponerlos, solamente iba armado de un poco de detergente para los casos extremos, cuando me preguntaban: ¿a poco ves? siempre contestaba que no, pero que usaba la fuerza a la manera del único Jedi que estudió en la abierta. Esta es una verdad a medias ya que, si bien era cierto que no veía, la verdad es que lo de los midiclorians es una mamada. Cuando finalmente conseguí reemplazo para los limpiadores, debido a una inadecuada instalación solamente limpiaban hasta la mitad, bromeábamos diciendo que eran de avión. Muchos años después, de regreso de un viaje a Acapulco —ahora en Napoclon— con mi compadre, el Chacalón y Dida —Julio, Carlos y Alejandro— llovía en la carretera, el volante parecía para nevero, las luces tenían un corto y los limpiadores funcionaban intermitentemente, al menos uno venía muy nervioso —con cualquier charquito se ahogan—. En ese mismo coche, en otro día lluvioso choqué con un camión de redilas que huyó por tener la culpa, le tuve que cambiar la puerta, justo el día que le pusieron la lámina comenzaron las lluvias, entonces como no tenía ninguna capa parecía que estaba toda oxidada, tan mal estaba que los mendigos o los que limpian los parabrisas en las calles me rehuían. Además el copiloto sufría en temporada de lluvias, quizá porque le faltaba algo de lámina al piso.

Justo en una visita para el puerto de Acapulco me tocó lluvia, muy lejana a los infortunados y recientes acontecimientos, pero suficiente para mantener todas las calles con algunos centímetros, aproveché para experimentar y andar descalzo durante todo ese día, ahora no sufría con la temperatura del piso, claro que la contra era la cantidad de basura que iba en el agua. Una tormenta inusitada ocurrió en Oaxtepec, fue la primera vez que me enamoré, fue tan fuerte el deseo de quedarme ahí que estuvimos varados en la terminal de autobuses como 5 horas.

Cuando fui a ver el monólogo “Yo soy Walt Whitman” al centro cultural la Pirámide que está en San Pedro de los Pinos había una lluvia que casi impidió que llegáramos —iba con Natalia— al espectáculo, íbamos con mucho tiempo y llegamos con diez minutos de sombra, apenas para ver un poco de la exposición, desafortunadamente solamente hubo otro asistente esa noche, pero la interpretación fue soberbia y los aplausos abundantes, agradecí profundamente que su interpretación hubiera sido de esa calidad a pesar del poco público, creo que fue una lección.

Una noche que iba de Bordo al retorno recibí una lluvia que me dejó tan empapado que ninguno de los peseros quería subirme, tuve que caminar sobre Acoxpa hasta el periférico y tomar el trolebús iba vacío y me senté en el último asiento , en poco tiempo había un charco que recorría todo el pasillo. Porque no me gusta cargar paraguas por si llueve, es una de las frases que repito con frecuencia, de hecho pensaba que en caso de secuestro o de que alguien quisiera robar mi identidad esa podría ser usada para descubrirme, ahora que es pública será eliminada como opción. El mayor problema de la lluvia es la lentitud del metro.

En Londres aprendí a cargar el paraguas aunque   Por estos lares la ciudad está mucho más preparada para las lluvias, con canales en las orillas de las calles para que fluya libremente. también los autos tienen protecciones especiales en las ventanas; ya me tocó una de las peores inundaciones en São Paulo y también el tráfico se pone imposible.

Disfruto mucho estar bajo la lluvia, lo vivo como una experiencia purificadora aunque sea ácida, algunas personas nunca entendieron es parte de mí, ese considerar el agua como un elemento pacificador, yo sigo recolectando agua de lluvia del día se San Juan, aunque no he probado su efectividad en el hemisferio sur.

Chuva

batallas matinales

Vieja ciudad de hierro de cemento y de gente sin descanso si algún día tu historia tiene algún remanso dejarías de ser ciudad.

Rockdrigo

La semana pasada tuve que llegar mucho más temprano de lo acostumbrado al trabajo, algo a lo que ya no estaba acostumbrado, recordé todas las vicisitudes que acompañan esta práctica y los resultados de este enfrentamiento cotidiano con enemigos apenas amenazadores pero peligrosamente constantes.

La primer batalla que tengo que ganar cada mañana es la de despertarme a tiempo, no importa en realidad la hora que sea, generalmente tengo que hacer un esfuerzo por despertarme, pero siempre he necesitado ayuda porque mi sueño no se interrumpe fácilmente, puede haber una fiesta al lado y yo no despertar, antes lo único que conseguía despertarme era el sonido del teléfono, por esto tuve que recurrir al servicio de despertador de telmex, después usaba 6 despertadores cuyas alarmas tenían diferencia de algunos minutos, eso me funcionó hasta que me casé, Valeria no podía dormir con el click de todos los despertadores y no le hacia ninguna gracia la cantidad de pilas de tan mala cantidad que usaba —similar de las rocket— así que los reemplazó por un despertador rojo de gran potencia en su sonido, yo me tenía que levantar antes que ella así que dormía del lado de donde estaba el despertador y siempre me levantaba con el pie izquierdo —a la fecha lo sigo haciendo—, ahora solamente necesito 3 alarmas del celular y 2 despertadores, uno de ellos genera el ruido suficiente para despertarme, aunque ahora casi siempre logro despertarme un poco antes de que suene.

Pero el despertarse es apenas la primera parte, yo jamás me he levantado inmediatamente después de despertarme, durante ese tiempo me cuesta trabajo comenzar a carburar, algunas veces me quedo reflexionando, algunas otras recordando e intentando explicar los sueños que tuve. Otras veces simplemente acumulando fuerzas para levantarme.

El baño no lo considero una batalla, al contrario es una preparación o ritual para seguir con el día, ahí consigo despertar completamente, es el momento en el que me encuentro en mayor calma, cuando la respiración se equilibra y a cada respiración las energías se acumulan.

Desayunar resulta complicado, es muy difícil que me quede tiempo para algo más que algo que se pueda tomar de un trago como un yogur para beber, Durante mucho tiempo desayuné un vaso de papaya y un jugo de zanahoria que mi marchante ya me tenía preparado. Otro gran favorito era el licuado de mamey —la fruta que nació para ser licuada— las guajolotas o el atole en ocasiones contadísimas.

Pero el principal villano es el tráfico. Siempre hay un obstáculo que es el más difícil, por ejemplo mis primeros tres años de primaria, vivía a solamente unas cuadras pero a mi papá le gustaba llevarme, algunas veces era complicado atravesar la calzada Ermita Iztapalapa —aún ahora con todo y puente es difícil— esa fue la época en la que viví más cerca de la escuela. Siempre que hablo al respecto me acuerdo de mi amiga Martha, que vivía en Santa Úrsula, caminaba a su primaria y secundaria, y para la Prepa 5 y para CU tomaba el mismo pesero —solamente cambiaba la dirección— una combi de la ruta 29. Recuerdo mucho mis viajes a CU, cuando iba en la facultad de Ciencias Políticas y Sociales, me esforzaba en llegar a clase de 7, muchas veces tomando el primer camión (ruta 79) que salía frente a la UAM Xochimilco y que me dejaba en el metro CU, o cazando al San Lorenzo Tezonco – Cerro del Judío (ruta 64) que solamente lo podía tomar hasta las 6:30 porque después pasa llenísimo, su gracia decayó cuando cerraron el cruce de Tlalpan a la altura de Xotepingo. La alternativa era una combi que también iba de la UAM Xochimilco hacia CU (ruta 95) que, cuando todos íbamos a CU iba directo ahorrándonos mucho tiempo. Cuando llegaba a ir en coche, la parte difícil era División del Norte con Miguel Ángel de Quevedo, había un carril para dar vuelta, pero si lo elegías podías quedar bloqueado si alguien iba a dar vuelta en U. Me divertía tomar esa decisión y lo hacía a manera de apuesta, creo que terminé a mano.

Ya en el trabajo el principal reto era llegar al metro Taxqueña, que me podía llevara hasta 40 minutos, la otra alternativa era tomar todo el eje 3 hasta Mixhuca cuyo tiempo era muy variable. Ya dentro del metro la siguiente decisión la tenía que tomar en Tacubaya: o me seguía hasta Auditorio o me bajaba y arriesgaba a tomar un camión o intentar conseguir un taxi —esa labor era difícil porque la competencia era dura y los taxistas primero elegían a las mujeres— esa decisión a veces me llevaba más tiempo pero siempre me ha gustado esa incertidumbre. el tomar rutas diferentes. Cuando me cambié cerca del metro Portales, se redujo una de las variables, y se alargaron mis horas de sueño. Y cuando me mudé a un par de cuadras del eje central las opciones se ampliaron, pero más para el regreso que para la ida. así que generalmente tomaba un pesero a Cuauhtémoc y de ahí tomaba la línea 3.

Ahora que estoy viviendo en São Paulo las cosas no son muy diferentes, ahora mi transporte matinal es el 576M-10 (Vila Clara – Terminal Pinheiros) solamente que la frecuencia es menor y ahora debido a las obras de la nueva línea del metro hay 2 avenidas que es difícil atravesar, la Ibirapuera y Santo Amaro, aunque vivo mucho más cerca sigo con las mismas batallas todos los días, y sigo ganando.

Por eso cuando estoy de vacaciones aprovecho para levantarme temprano y salir, ahora sin prisa para caminar por los mismos lugares a un ritmo diferente y contemplar bajo otra óptica la prisa cotidiana a la que nos sometemos, gracias a ello entiendo que las batallas son, en realidad, conmigo mismo. Que el enemigo no es el tráfico, el despertador o el tiempo; esas son las circunstancias que tenemos y que nosotros elegimos nuestra manera de abordarlas.

#VemPraRua

“Não vi Pelé e nem quero ver Neymar. Quero ver o Brasil mudar.”

Frase de las protestas

Algunas personas me han preguntado acerca de lo que está pasando en Brasil, antes de abordar el tema quisiera dar unos datos que pueden ayudar a poner en contexto lo que está pasando, el país tiene casi 200 millones de habitantes, siendo sexto país más poblado y el quinto más grande en extensión territorial, es un país fútbolcentrista: la primera vez que hablé al servicio de soporte de mi compañia de cable/teléfono/internet contestó una grabación diciendo: si es algo relacionado con un partido de fútbol, marque 1; en las tiendas de videojuegos hay una categoría de fútbol separada del deportes y el miércoles 26 de junio fue declarado feriado en Belo Horizonte porque iba a será el partido entre Brasil y Uruguay.

Aproximadamente un 40% de la población y 50% de la riqueza se concentra alrededor de los estados de Rio de Janeiro, Minas Gerais y São Paulo. Aunque el mayor ingreso per cápita está en la capital Brasilia donde se concentra el gobierno. El mercado financiero se transformo bajo el mandato de Lula en apenas algunos años logró llegar al cuarto lugar por volumen el mercado de accionario y llegando a ser considerado como una promesa dentro de los países emergentes, y con los próximos eventos del mundial y las olimpiadas todo indicaba que tenía su camino pavimentado para el para el primer mundo.

Existen numerosos contrastes sociales en el país, escasez de médicos, retraso en la educación y transporte juntos con una alta tasa impositiva, el ambiente que percibí al llegar era de mucha inconformidad, escuchaba numerosas quejas de todo mundo sin percibir las ganas de hacer algo por cambiar la situación, una especie de apatía.  Pero hubo diversos factores que confluyeron.

Hubo una serie de escándalos respecto al compro de votos en el congreso llamado el mensalão, entre otros respecto a la corrupción. El diputado federal João Campos mandó una iniciativa de ley que permite el tratamiento psicológico de la homosexualidad —conocido como “cura gay”— la propuesta fue apoyada por el presidente de la comisión de derechos humanos Marco Feliciano que es un pastor de una iglesia ligada a la asamblea de dios. También salieron a la luz los gastos de la tarjeta de crédito corporativa de la presidenta: apenas unos 60 millones de reales.

Cuando elevaron las tarifas del transporte en muchas ciudades del país hubo una reacción de indignación de parte de la población y comenzaron las protestas, pensando en que querían sacar más para la copa confederaciones.

Aquí en São Paulo fueron en lugares donde se concentra en los que confluyen diferentes rutas de transporte, comenzaron marchas de protesta que fueron reprimidas por la policía, generalmente con las llamadas bombas de efecto moral, bajo una cobertura sesgada de la cadena televisiva predominante. Curiosamente esta cobertura cambió de tenor conforme el movimiento fue avanzando. Ahora todos estaban a favor de las protestas pero en contra del vandalismo. Quieren mantener ignorante y pobre al pueblo, lo hacen enojar y luego se asustan —nota del editor.

En Río de Janeiro las protestas fueron más combativas, y ser vieron empañadas por mucho actos de pillaje y vandalismo como un ataque a una concesionaria de automóviles al parecer por habitantes de la famosa favela Ciudade de Deus, al menos los participantes que escuché fueron más argumentativos.

En la ciudad de Belo Horizonte la edad de los manifestantes era, en promedio menor, incluso la radio estaba invitando a los padres de familia a hablar por teléfono a sus hijos para que dejaran las protestas, al día siguiente vi a los policias dialogando con los parroquianos respecto al día anterior, algunos explicando la postura.

Ahora me he mantenido a una mayor distancia que antaño, porque, además de ser extranjero acá nadie me puede sacar del tambo. Pero sí he estado a tiro de piedra y hablado con los manifestantes. Me gustaría que esto se contagiara por todo el continente.

Fotografía

Las fotografías engañan al tiempo, suspendiéndolo en un trozo de cartón donde el alma queda bocabajo…

De Amor y de SombrasIsabel Allende

Mi abuelo era muy a aficionado a la fotografía, le gustaba todo el proceso: tomar, revelar y ampliar la foto, se convirtió el fotógrafo oficial de la familia, tenía en su archivo personal una cantidad grande de fotos, varias con carácter histórico, como cuando demolieron las casas para crear la calle de 20 de noviembre, algunos paisajes del bosque de Chapultepec cuando se podía andar en coche o alguna toma del zócalo tomada desde la zotea de palacio nacional -parece que fue novio de una hija de un general-; además siempre que buscaban alguna foto de una persona, mi abuelo tenía una en su acervo.

Esta afición pasó directamente a sus hijos: mi padre, que, además de aprender el oficio, le dió un carácter más experimental a este pasatiempo, una vez amplió una fotografía a un tamaño inusitado como 100x150cm o quizá 120x90cm, probó distintos materiales sobre los cuales amplió las imágenes, -usando como cuarto oscuro una habitación minúscula del fondo de casa de mi abuelo-. Siempre que íbamos a los tianguis de cosas usadas compraba cámaras desvencijadas -principalmente polaroid- que reparaba o usaba para construir Frankstein con efectos de colores; siempre decía que de viejo le gustaría trabajar tomando fotos en las ferias. Mi tío Mundo la uso para documentar sus aventuras juveniles, tiene un álbum con más de 1000 fotos que mostraba orgullosamente, con algunas fotos con atletas durante la olimpíada del 68, otras del mundial del 70 y numerosas con sus amigos en poses extravagantes.

Yo tenía mucha curiosidad e interés, pero mis primeros acercamientos no fueron tan buenos, mi curiosidad era tanta como la de mi padre, pero mis manos no eran tan eficientes, descompuse una cámara que tomé sin permiso para quitarle el lente y examinarla de cerca, así que mis primeras lecciones terminaron mucho antes de comenzar. Desde entonces solamente tomé una cámara para oprimir el disparador luego de que alguien de los susodichos había hecho los ajustes pertinentes. En la boda de una amiga -Ivone-, justo antes de que fueran a firmar el acta, su hermano Alejandro me dió su cámara para que yo tomara las fotos porque él iba a firmar, me tomó de sorpresa y no tuve tiempo de declinar porque no solamente era mi escasa experiencia fotográfica, no traía lentes, todas las fotos salieron fuera de foco.

Tiempo depués me aventuré a sacar fotos, lo disfrutaba mucho pero no tenía noción alguna de lo que hacía y, luego de innumerables resultados disparejos, decidí limitar mis intentos a tratar documentar lo mejor posible, y de la manera más simple y segura que podía; confieso que sentía envidia de amigos con más habilidad, que experimentaban más como mi amigo José que tomaba fotos de cuerpos celestes en el observatorio de Chapa de Mota o el ojo artístico de una querida -ahora lejana- amiga cuyas fotos siempre me encantaron.

Recién me inscribí a un curso básico de fotografía aquí en São Paulo, no solamente estoy feliz por haber recobrado mi categoría de estudiante sino porque seguramente voy a aprender algo, es lo bueno de ser tan lego en alguna materia.Ya tuve mi primera clase, un grupo heterogéneo donde soy el de mayor edad, maestra incluída, y al menos la mitad del grupo tiene algún interés en que la fotografía se convierta en su oficio.

La primera lección fueron los controles básicos: la sensibilidad de la pelícua (ISO), velocidad de obturación y la abertura del diafragma,  todo depende de la luz, que revela la naturaleza de los objetos, porque vemos los colores justo porque son la ondas que rechaza el objeto. Es muy curiosos cómo se ha propagado el uso del vocablo luz en otros ámbitos como para referirse al dinero, o energía eléctrica, o incluso al ser amado -luz me mi vida-. Ya tengo listos mis útiles y mi tarea para la próxima clase. Además de un poster inspirador de mi pelicula favorita del tema, creo que fue la última vez que lloré estando acompañado en un cine

Carnaval

Elegir la propia máscara es el primer gesto voluntario humano. Y es solitario.

Clarice Lispector

Originalmente es una fiesta griega dedicada a la fertilidad que comenzó alrededor del 590 A.C. pero como muchas fiestas fue adoptada por la iglesia católica en el mismo año, pero D.C. como una fiesta previa a la cuaresma, el último período antes del ayuno, resultó ser también un período de recogimiento, claro que otro sentido. Llegó a Brasil en el siglo XVIII pero no fue sino hasta el siglo XX que tomó forma. Y en 1950 empezó la competencia de escuelas de samba.

No sabía que una fiesta pudiera tomarse tan seriamente, durante los desfiles reciben puntajes por diez categorías diferentes, incluyendo armonía, los tambores, los arreglos corales, los carros alegóricos, los disfraces, los tambores, incluso si la gente se pone de pie al pasar el conjunto. Mucho más complicado que los clavados, el patinaje artístico o la gimnasia.

Un compañero de trabajo me recomendó ir a un camarote, donde hay bebida y comida libre, abrigo contra la lluvia o el calor, hay show continuo para amenizar los tiempos entre escuelas, hasta una mesa de pokerstars.  Compré el boleto en línea, no muy barato, me hubiera alcanzado para varios conciertos en primera fila en mi tierra.

Llegué convenientemente en metro, no sabía cómo llegar exactamente pero toooooooodos iban hacia el mismo lugar, además al salir de los andenes había letreros pegados en las paredes, incluso a la salida había camiones gratis hacia el sambódromo. La fila del camión era asediada por múltiples vendedores ambulantes, con capas para la lluvia, botellas de agua, sombreros con luces integradas, alas de mariposa, lentes psicodélicos, bueno hasta disfraces completos.

La entrada era un verdadero desmadre, no me lo imaginaba diferente, después de preguntarle a unas 15 personas y dar un par de vueltas -la última kilométrica- encontré el lugar para canjear la impresión de compra por electrónico por un boleto, la playera oficial, un brazalete que me permitiría consumir a placer y una especie de bolsa para cargar lo que recibieras, porque aprovechando el tumulto hay numerosos productos que dan muestras gratis.

El camarote era de la cerveza Brahma, pero tuvo de patrocinador también a Absolut, que presentó la edición Río, también había whisky, de comida sándwiches, pizza, pollo frito, y un puesto de ¡frutas! podías tomar una manzana y hasta un melón. Hubo un espectáculo circense y en otro foro tocaron los Paralamas. Me habían encargado fotos de los famosos pero, ¡no conocía a ninguno!

El espectáculo es una fiesta para los sentidos, fue una explosión de música y colores, en verdad es tan raro ver tantos colores juntos para un animal de ciudad como yo, todo cobijado por la música que te feroz que impulsaba el ánimo, ún si hubiera querido permanecer ajeno el sonido de los tambores agitó una fuerza primitiva dentro de mí que luchaba por salir. Es una fiesta, la más grande en la que he estado, donde más bebida ha habido y finalmente donde muchos la siguieron aún cuando el sol ya había salido.

Al final es como si se terminara un sueño, de esos que te dejan resaca y cansancio.

Saqué más fotos pero casi todas salieron movidas.

La aventura del SWU

La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido.

Leonard Bernstein

Compré anticipadamente los boletos del festival SWU (Start With You) porque todavía sentía muy cerca el sentimiento de nostalgia que me provocó no asistir al Festival Corona Capital, entonces cuando vi el anuncio del festival compré los boletos, tenía muchas ganas de asistir a un evento así:

ON STAGE

El festival estuvo dividido al parecer por estilos de música, la primera parte para el pop, la segunda parte dedicada a la nostalgia y al final la parte más ruda, como lo mencioné antes un otra entrada los lunes van los que no tienen nada qué hacer. Creo que eso les garantiza mayor asistencia a un día específico, pero evita que sean expuestos a una música diferente, creo que parte de hacer un festival grande es escuchar algunas bandas que no has escuchado, esa parte de descubrimiento o sorpresa. Además de la música había foros sobre la sustentabilidad. Y había diferentes escenarios -un patrocinador se adivina:

  • Energia
  • Consciência
  • New Stage
  • Heineken Greenspace

El primer día descubrí a Miranda Kassin y André Frateschi, que tocaron un interesante cover de Under Pressure pero también tenían varias canciones en portugués, me imagino que música original, bueno pero voy a conseguir más rolas de ellos; luego fue muy entretenido ver a Matt and Kim así como para bailotear a lo punk, después a cambiar de escenario para esperar a Snoop Dogg,  quería ver si me encontraba a alguien pero entre tanta gente era imposible, todos muy prendidos por la afición de Snoop Dogg por el fútbol y la invitación que le hizo a Ronaldo y Neymar; y hasta una samba se echó al final. Una carrera para ver a las bailarinas que llevó Kanye West  en el otro palco. El gran cierre fue Black Eyed Peas, no soy precisamente un fan, pero el espectáculo que hicieron animó mucho al público, creo que hay un gusto general, durante la presentación se la pasaron diciendo que no se separan, yo creo que va a ser al contrario, porque cuando el río suena.

El domingo el clima no ayudó mucho y se brotaron problemas de organización, fue una decepción que Modest Mouse no se presentara, ellos estaban dispuestos pero no llegó su equipo, yo que esperé un mes para que terminaran de abrir mi cuenta de banco y 4 meses para recibir la mudanza lo puedo entender. Yo mejor me puse a ver a Tedeschi Trucks Band. Debido al retraso hubo una bronca en el escenario Consciência, los de Ultraje discutieron con el staff de Chris Cornell y Peter Gabriel, este último se presentó con The New Blood Orchestra con un gran sonido. Pero lo que estaba esperando era la presentación de Duran Duran, hizo un recorrido por las clásicas y la presentación de unas nuevas; son canciones que he cantado tantas veces que hasta unas lágrimas se colaron desinhibidamente durante la canción:

Y bailé la de The Reflex pero no hubo cascada como en el video, no puedo creer que ya haya pasado más de un cuarto de siglo desde que vi ese video. Lynyrd Skynyrd cerró con broche de oro para dejar la nostalgia flotando en el aire al finalizar con Sweet Home Alabama y Free Bird.

El lunes fue la parte dura del festival, llegué justo para ver a Sonic Youth tocando Drunken Butterly,  seguido de 311 que empezó con Beautiful Disaster -de la única que conozco la letra- seguido de al menos una docena más, Megadeth se la rifó con Hangar 18 y cerraron con Holy Wars…The Punishment Due ahí nomás, los Stone Temple Pilots que acortaron un poco la actuación, Alice in Chains no escatimó y se reventó bastantes rolas unas destacadas com Angry Chair y Nutshell. Para finalizar el festival Faith No More, que no me gustaba tanto hace tiempo, pero consiguieron unos puntos más con ese cierre.

BACKSTAGE

Pues invité la señorita Zu se quedó conmigo el viernes para llegar temprano y buscar hospedaje, había camiones que salían directo al festival de la terminal de autobuses de Barra Funda, dentro de la estación del metro y a tiro de piedra del estadio del Palmeiras. Pero la señorita tenía planes alternativos así que nos fuimos vía Guarulhos-Viracopos-Campinas es la ruta de los aeropuertos, total que al llegar busqué alojamiento y nos lanzamos al festival, donde alegó que regresaba en un 4 horas, que hasta ahora ya son muchas más. Lo pero de todo es que se llevó mi cámara y el cargador del celular.

nota:  la susodicha tiene a su novio oficial en Campinas, trabaja incluso medio día el sábado así que no se ven con tanta frecuencia, ella aprovechó la circunstancia para agenciarse un bateador designado, al que ve con cierta frecuencia pero como ella tiene mucho tiempo libre yo  me nominé como tercero en el orden, aunque eso implique darle vueltas al atole.

Fueron días largos, que terminaron alrededor de las 2 de la madrugada, solamente que el lunes tenía que trabajar y llegué ya con punzadas en el oído pero con un cocktail de analgésicos regresé para la última parte, aunque eso implicara ir directo al doctor el martes, una infección que me obliga a tomar un tratamiento de antibióticos una semana, en la cual no podré mojar el oído, una semana sin nadar y bañándome con un protector. Eso es poca cosa, bien valió la pena por la música.

Zombie Walk

…Además, hacer una película de zombies es muy liberador. Es divertido no tomarse en serio todo el tiempo.

Sarah Polley

Las marchas zombie comenzaron al inicio de este milenio como concentraciones  alrededor de sitios públicos de personas caracterizadas de zombies -o zombies reales porque es difícil distinguirlos una vez comenzada la marcha-. Tienen un trayecto que suele pasar por sitios eminentemente públicos a un paso lento y emitiendo sonidos guturales que claman por sesos.

Yo he asistido a cuatro:  en Toronto, Querétaro, la Ciudad de México y São Paulo en ese orden  -disfrazado en las de México-, cada una tuvo un cariz diferente, en Toronto los comercios ofrecían descuentos a los zombies y tenían reservados muchos lugares desde los cuales se podía observar toda la marcha, en Querétaro la gente que observaba la marcha reaccionaba a los ataques simulados, con nerviosa alegría; en la Ciudad de México fue un despliegue de pancartas, muchas de ellas con mensaje político, con personajes locales como Zapata y Frida y terminando en el zócalo -atascado como siempre- mezclándose  con otras actividades, algunas que combinaban perfecto como los alebrijes; la de São Paulo estuvo salpicada de festividad, de los mineros chilenos y música al final.

Aunque no tienen un objetivo definido y los motivos de participación varían según el sitio donde se realicen, las marchas comparten ciertas características entre ellas:

  • El disfraz convierte a los participantes en anónimos, lucen más libres.
  • La marcha es lenta, se presta a la convivencia.
  • El público tienen reacciones de gusto o aversión, rara vez de indiferencia.

Una de las frases características escuchadas durante la marcha:

  • Un zombie no discrimina: muerde parejo.
  • Un zombie no mata,: solamente hace nuevos zombies.
  • Un zombie es tolerante: no agrede a otros zombies.

La primera vez que fui disfrazado fue el 31 de octubre de  2009 -hace justo dos años- en Querétaro, había pasado un  año desde mi divorcio, tiempo suficiente para tener haber transitado una relación de terror, al menos en el aspecto emotivo, una relación que comenzó y terminó con la misma frase con la que abre y cierra la película Lost Highway: “Dick Laurant is dead” es evidente que fue una relación dramática cuyos rompimientos y reconciliaciones no alcanzan a contar los dedos en las manos de ambos.

Fui a la marcha acompañado por varios amigos: Lola, Pepe y Vic éste último había estado viviendo también algunos problemas del corazón y decidimos que el viaje y la marcha serían una buena opción para levantar el ánimo, acertamos. La opinión de otros amigos era que desde me divorcio parecía una sombra de lo que era, que había transitado como auténtico zombie ese año y, a pesar de tener los sesos intactos, no se reflejaba vida en mi rostro.

Era tiempo de revivir, y qué mejor manera de salir del estado zombie que convirtiéndose en uno.

¿Por qué alguien quisiera impersonar un zombie? Son los villanos en la película, no tienen una personalidad definida, tienen limitadas habilidades motoras, solamente buscan saciar el ansia de sesos, no tienen sentimientos, no sienten dolor  ni pena ni tristeza. ¿Quién se apunta?

Aquí hay algunas imágenes.

 

Tiempo después discutí con una acompañante incidental que no veía el caso a esas marchas o gustos “locos” – sus palabras – y esperaba que recapacitara y que me diera cuenta que era inadecuado para mi edad. No se me antojaron sus sesos.