Archivo del sitio

llevar al baile

Ritmo. Signos que siempre son clave. Imágenes fugaces. Titubeante como una música de sombras redimidas.

Halfdan Rasmussen

Nací lleno de muchas contradicciones, pero una de ellas ha sido el baile, la actitud de mis familias materna y paterna es completamente diferente, mientras que mi familia paterna, llevo parte de ambas.

Mi madre ganó un concurso de baile junto con su hermano Juan, en Acapuco durante su juventud, cada que llegaba a casa de mi abuela veía a mi tío Juan estaba trabajando mientras escuchaba y bailaba música de la Sonora Matancera, mis abuelos Chuchita y Luis eran afectos a bailar danzón, y durante mi niñez vi muchas fiestas transcurrir al ritmo de la internacional Sonora Santanera, con mucho baile y varios gritos de “voy polla” para motivar el baile. Mi tío Luis siempre me decía que esa era la clave para conquistar a las muchachas, quisiera aclarar que el significado de muchachas podría ser muy variado, en algún viaje a Acapulco nos prometió “vamos con unas muchachas” me parece que solían ser muchachas en su juventud.

Durante mi juventud en las fiestas de mi primo Carlos con las que comenzábamos las fiestas de diciembre, participé algunas veces en las líneas de baile con mis primos y amigos, solamente lo pude hacer muy al principio, luego ellos se convirtieron en unas lumbreras para el baile, la distancia creció mucha, no es mi mayor virtud, siempre he sentido que de alguna manera eso fue una decepción para mi madre, que algunas veces me pedía bailar con ella pero como nunca le faltó con quien bailar no fui necesario, tampoco bailé con mi hermana. Aunque fui chambelán de mi prima Ale, pero mi aprendizaje formal comenzó un poco antes, en los XV años de Sandra Sheila, donde Marcela (QEDP) me enseñó lo básico y siempre estuvo dispuesta a bailar conmigo.

Porque sí disfruto el baile, a pesar de no ser lo más rítmico que pudiera, porque además de las fiestas de XV años cuando tenía alrededor de esa edad, también estaban los bailes que se organizaban en la Carmen Serdán, donde Paquis ya tenía el estilo, después fueron todas las fiestas fresonas donde predominaba el pop, yo solía bailar solo, algunas veces subiéndome a las sillas y saltando, y durante la época del slam usaba mis botas con casquillo metálico y mi chamarra desgarrada. También durante mi tiempo en la facultad, como éramos solamente dos hombres en el grupo de amigos pues nos tocaba bailar más como cuando había grupos de merengue en el auditorio. A tiempos más recientes, bailes de año nuevo en la calle, lances en el día del maestro al ritmo de youtube, lecciones de forrô o samba carnavalesca.

Pero parece que las el amor no viene junto con una pareja de baile, por alguna razón no han querido bailar conmigo, confieso que eso me ha lastimado particularmente, como si un aspecto mío fuera rechazado. Como si mi ritmo no fuera suficiente —demasiado asincrónico— quizá esta falta de empatía sea un signo.

Será que no le hice caso a mi tío y nunca lo usé como medio de conquista, bueno algunas veces pero en ninguna relación significativa, apenas de cercanía vecinal, coincidencias de moda o de dimensión. Total nunca es tarde.

 

 

 

 

In

 

 

Recorrido biográfico musical

La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu.
Miguel de Cervantes Saavedra

El pasado miércoles fue el especial de música mexicana en el PlayMeShow, que no solamente  disfruté mucho sino que  también me trajo a la memoria múltiples escenas del pasado,  finalmente todo es pasado, porque el precioso presente se desvanece como agua entre las manos.

La música ha sido un elemento que ha estado presente en innumerables ocasiones en mi vida iluminando de diversos tonos tanto los momentos pivotales como los recurrentes.

Todo empieza en familia, mi tío Ricardo es apenas 6 años mayor y era un fan de los Beatles, de los que hablaba a Radio Capital para votar por sus canciones o vestir un moño negro sobre su suéter de la secundaria el día que asesinaron a Lennon. Cuando conocí a otros beatlemaniacos me pareció afirmar que te gustaban los Beatles era una elección segura, digamos políticamente correcta de las que no causa controversia, en cambio mi tío Mundo (sic) tenía pósters de Erik Burdon adornando su lugar de trabajo, pero por más radical que parezca tiempo después lo escuché diciendo que no le gustaba la música de hoy -como para pensar 2 veces esa frase tan común-. En ese momento, de las entrañas me surgió la decisión de jamás decir lo mismo, que no quería sentir prejuicio hacia lo nuevo porque  lo único que se logra aferrandose al pasado es perderse de muchas cosas que pueden resultar fascinantes. Esto no quiere decir que solamente me guste lo nuevo por el contrario estoy abierto a conocer nueva música, también por eso disfruto el PlayMeShow. – pero basta de comerciales.

La música también se mezclaba en mis juegos infantiles, con la grabadora de mi papá jugaba a que era locutor de radio y ponía las canciones a mi antojo, mezclando en ese entonces a Donna Summer con Alfredo Zitarrosa. También jugaba al grupo de rock que se desintegraba, algunas veces incluyendo a mi hermana, hay una canción que le gustaba mucho  cuando era muy niña, ahora que va a ser madre quizá le sirva para avivar los recuerdos de cuando jugábamos juntos, creo que todavía hay una foto de dimensiones pantagruélicas que reveló mi padre, siempre aficionado a la fotografía y los experimentos.

.

Pocas cosas fueron tan constantes en mi infancia como el recorrido de la escuela a casa de mi abuela, en el camino saludaba a mi padrino que jugaba en una mesa de billar que tenía apartada justo al lado de la entrada -quizá por eso el billar me gustó desde siempre- y al llegar a casa de mi abuela encontraba a mi tío Juan, el menor de los hermanos mayores de mi mamá, con el que ganó alguna vez un concurso de baile en Acapulco, regularmente se encontraba preparando para la entrega los vestidos que fabricaban, algunas veces con tijeras o una plancha en la mano, pero siempre bailando algo así:

.

Mi relación con mi padre tuvo muchos altibajos, pero la primera plática significativa con él me confesó que siempre quiso ser hippie mientras platicábamos al cobijo de Have You Ever Seen The Rain? de Creedence Clearwater Revival, mi relación con él cambió para siempre después de esa plática.

.

Durante mi alcoholescencia me aventuré como Dizque Jockey, si bien enfrentaba una audiencia que quería ser complacida y bailar, ocasionalmente colaba una canción fuera de contexto, esto no me ayudaba con el público pero sí con mi alma. Hubo una fiesta de disfraces memorable cerca del día de muertos, inspirada en una película. Ese día Felipe terminó en los brazos de “La Maizoro” después de una canción romántica que puse, eso no impidió que quebrantara un límite y se agendara una pelea entre nosotros, “El Boni” terminó bajo un automóvil rogándole a Laura, hermana del Chore,  y cuando ella le preguntaró ¿por qué lloras como niño chiquito? respondió “porque soy niño chiquito”. Al escribir esto me doy cuenta de que suenabizarro … lo fué. La música de fondo era:

.

Así como colaba canciones aquí quiero añadir que fui al preestreno de la pelícua al cine Manacar, pagué 15,000 pesos  (como el triple del costo normal) y todos mis acompañantes dibujaban cómics donde ellos eran los protagonistas, como es mi costumbre yo era la excepción.

El lunes 2 de Julio de 1990 fui a un concierto al Teatro Blanquita, cuando los conciertos de rock se hacían los lunes porque solamente asistíamos los que no teníamos nada que hacer. Mi sangre gritaba al escuchar Mujer Sucia de Real de Catorce, mientras mi corazón comenzaba a prenderse de mi acompañante tan fuerte que mi piel aún lo puede sentir, fue una relación muy intensa y, hasta ahora, la relación más larga que he tenido.

.

A las 2 semanas fuimos de nuevo al mismo lugar a la presentación del disco “El Diablito” de Caifanes.  Luego de ese concierto escuchamos una canción repetidamente, algunas veces en penumbras, siempre febriles o agolpados.

.

Y un día encontré mi canción, es tan precioso el momento en que pude encontrar algo que considero tan mío. El sábado 7 de Julio de 2002 fui a visitar la tumba de Edgar Allan Poe, ese fue un día de comunión conmigo mismo, porque después fui a un concierto, sabía que el grupo iba a tocar pero no sabía que tendría la oportunidad de ver mi canción en vivo y grabarla.

.

La felicidad de ese día todavía dura.