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Cubilete (tres en uno)

Aprended a limitar vuestras ambiciones; es un funesto delirio suspirar por lo que no se puede tener.

Píndaro

En la cantina se han jugado los dados desde antes de que se permitiera la entrada de mujeres (ni los niños ni los uniformados pueden entrar aún), muchos de los juegos de dados llevan un nombre femenino y no me refiero a nombre de mujer.

AMBICIOSA 

Se juega con 3 dados, el objetivo del juego es juntar 5000 puntos de la siguiente manera. Los ases y los reyes tienen puntos positivos, y uno puede tirar hasta que no haga puntos o decida plantarse, si se planta se le anotan los puntos obtenidos, si tira sin hacer puntos no se le anota punto alguno. Así están los puntajes

As (A): 100 puntos
Rey (K): 50 puntos

3 Ases (A): 3000 puntos
3 Reyes (K): 1500 puntos

3 dieces (10) -1500 puntos
3 nueves (9) -3000 puntos

Si uno tiene un puntaje negativo se anota inmediatamente. Si después del tiro tocas los dados, tienes que tirar de nuevo.

¿Qué nos enseña este juego?

Primero a mediar entre la ambición y el realismo, ¿qué pasa cuando se nos presenta la oportunidad de arriesgar lo que llevamos ganado a cambio de una posible ganancia? Parecería, por el nombre, que se centra en torno a la ambición, pero también hay se ejercita la confianza, ¿quién sigue tirando después de sacar 3 ases?

El juego se puede terminar en un turno, esto lo vi suceder cuando jugaba con mi familia paterna, se juntaban a jugar más de una docena, cuando alguien tiraba todos lo presionaba, salaban y cebaban, se necesitaba de gran determinación para ganar.

¿Cuándo parar? Igual que con el alcohol.

¿Cómo se juega después de un puntaje negativo? Igual que siempre, no hay que dejar que las adversidades nos distraigan de la meta.

¿Cuál es la mejor manera de ganar? Estar en contacto íntimo con los dados.

Aunque digan la verdad, los mentirosos no son creídos.

MarcoTulio Cicerón

Mentirosa

 Si, otro juego con nombre femenino. La mentirosa clásica sejuega con 5 dados (los de póquer), uno comienza el turno tirando sus dados sin enseñárselos a los demás, el valor es como una mano de póquer asumiendo que hay cambio de cartas, i.e., la tercia vale más que la corrida (y no estoy hablando en castizo). En pasa al jugador de la derecha: “me creerías que tengo:” y aquí nombra una mano, el siguiente jugador tiene dos opciones: creerle o no. En caso de creerle tiene que hacer lo mismo pero la mano que diga tiene que ser superior, en caso contrario se destapa la mano del primer jugador; si la mano es igual o superiora la mano nombrada, el segundo jugador pierde, en caso contrario pierde e lprimero y acumula un hijo (cualquier parecido con la vida real es mera coincidencia). Cuando alguien acumule el número de hijos acordados al principio, sale del juego, normalmente son 3, 5 o 10, dependiendo de la cantidad de jugadores. El último jugador que queda es el ganador.

La mentirosa no se gana, se va perdiendo.

Existe otra modalidad recientemente famosa por la películade Piratas del Caribe II, pero sigo prefiriendo el original, donde ya conoces todo el juego y sí tienes que mentir, el otro involucra más las probabilidades (que también adoro) pero que se aleja del espíritu original del juego, la mentira.También existe la variante del Tokio o Kiriki, que no mencionaré porque no se me da la gana.

Porque en el juego, uno va a tener que mentir. Y mentir no es mi fuerte, hay personas que me ven y saben que miento. Pero soy buenísim opara retorcer la verdad hasta darle cualquier tonalidad, además también puedo tirar preguntar sin ver mi tiro (también se puede influir en el universo).

También se necesita la habilidad de descubrir una mentira,que más de alguno ya habrá descubierto que no es fácil. El juego no enseña a mentir pero sirve de práctica.

Es imposible ganar sin que otro pierda.

Publio Siro

Chingona

El último juego que mencionaré es la chingona, algunas veces su nombre es suavizado con veracruzana, pero modificar su nombre también le quita algo al espíritu del juego.

Es para 2 jugadores (esto es en extremo conveniente) se requieren, además del cubilete con los 5 dados de póquer, 5 cigarros, cerillos, monedas, frijoles o algo para contar; los cigarros se son una mejor apuesta, aunque actualmente no se pueda fumar en las cantinas o en los bares.

Cada jugador toma un dado poniendo el as hacia arriba, y al apretarlo empiezan a girar, el que obtenga el valor más alto comienza, porque la mano es muy importante, de hecho es vital porque tiene la voz cantante, es el que va decide los tiros, el que tiene la oportunidad de ganar. La mano vale más aquí que en el dominó.

El jugador que lleva la mano comienza, y el otro jugador tratará de superarlo, porque el que empata pierde y esto es tan parecido a tantas cosas que tenemos a la mano, desde las patentes hasta el lugar de estacionamiento.

Se cuenta con 3 oportunidades pero el primero puede escoger hacer uso de menos, obligando al siguiente a superarlo en el mismo número de turnos. Se pueden escoger 2 variantes, valor de póquer o números mayores, en el primer caso se puede escoger un comodín, esto lo puede hacer en cualquier momento o puede decidir no hay comodín para dificultar el juego del adversario.

En el primer tiro se utilizan los 5 dados, y en cada tiro subsecuente, el jugador decide cuáles dados dejar en la mesa y cuáles tirar de nuevo. Pueden ser cambiados a discreción en cada tiro.

Si por ejemplo se obtienen 5 ases, con o sin comodín, es imposible superarlo (lo mismo ocurre cuando se obtienen 50 puntos), por lo que el segundo jugador ni siquiera tira, ¿cuántas veces nos quedamos impotentes frente a una situación? ¿O como si no estuviéramos jugando en nuestra propia vida?

Existe un tiro especial, la pachuca, que sucede cuando, tirando todos los dados, no se obtiene nada en valor de póquer, en ese caso el jugador que lleva la mano gana, este tiro solamente vale para el que lleva la mano ¿queda claro que la mano es importante?

El que gana cada turno, toma un cigarro (o la moneda de cambio acordada), y cuando se acaben se toman uno del contrario, el juego acaba cuando alguien se quede con todo.

Primero al respecto de este último juego, no recuerdo algún otro juego donde te puedan barrer sin meter las manos.

Por qué estos juegos tienen un adjetivo sobre el género femenino? La mayoría de estos juegos se practicaban desde hace mucho tiempo, cuando la entrada a mujeres estaba prohibida, y al parecer es difícil pasar tiempo en la cantina jugando sin que el pensamiento vuele hacia ellas. Pero en realidad los juegos son didácticos.

cubilete

cerca la bala

– Dices que podré esquivar las balas…
– No, Neo… te estoy diciendo que cuando sea el momento, no necesitarás esquivarlas
The Matrix

El primer incidente ocurrió aún en la infancia solíamos acampar en el jardín que estaba en la glorieta del retorno, poníamos casas de campaña y trasnochábamos sintiéndonos aventureros, hasta que una vez entraron algunas personas corriendo huyendo de sus persecutores que los perseguían a balazos lo único que pudimos hacer fue quedarnos quietos y callados. En la mañana siguiente el mayor se quedó con los casquillos. En otra ocasión cuando César iba saliendo del retorno en la noche rumbo a su casa regresó corriendo porque había una situación similar, nos escondimos en la casa de los del 26 hasta que pasara el alboroto.

Cuando llegaron las fiestas los escenarios se fueron ampliando, incursionamos en otros barrios algunas veces con resultados violentos pero con buena fortuna —no perdimos a nadie en el camino— pero la culpa casi siempre fue nuestra por ejemplo una noche estábamos tranquilamente en una fiesta de XV años en Av. Santiago cerca de la embotelladora de la Viga, Juan tenía un cartón de cerveza bajo la mesa, todo parecía en orden pero Paco tuvo la súbita necesidad de buscar a Mónica que se encontraba en una fiesta en Xalpa, insistió en que fuéramos a la otra fiesta hasta que lo consiguió llegamos muy pasada la media noche —esto quiere decir cerca de las 3 de la mañana— al llegar a la fiesta notamos las miradas hoscas de los demás, no les gustaba que un intruso tuviera sus quereres con una del barrio, como si eso no bastara apenas unos minutos después Vani se recargó descuidadamente en una mesa de cristal sobre la que descansaban botellas y vasos, no solamente fue escandaloso también mermó significantemente la cantidad de alcohol. Fui con Felipe al coche —donde olvidé mencionar que estaba el chore durmiendo— por la botella que teníamos de reserva en ese camino otro invitado se nos acercó para pedirnos un cigarro; entonces Paco llegó espetándolo, diciendo “qué te traes con mi hermano” eso bastó para desatar el infierno tuvimos que salir huyendo en Napoleón por las calles aún sin pavimentar. Siempre bromeábamos que salimos escapando de las flechas pero en verdad eran armas de fuego.

Hubo incidentes menores como un día caminando de regreso de la casa de las Starky —la vez anterior intentaron abrir la cajuela de Napoleón sin éxito por eso fuimos a pie— al pasar por la marina el guardia se sacó de onda al vernos tan noche que comenzó a gritarnos y nos amenazó cortando cartucho. O aquella fiesta donde se le juntaron los dos novios a la quinceañera y nos quedamos encerrados en la fiesta que por cierto no solamente fue la vez de mi peor borrachera después me enteré que  a esa fiesta también asistió Lol dejando claro que el mundo es un pañuelo.

Un día nuestro amigo Lalo —no Lalito Baruch sino Lalito Caifán como diría Chucho— organizó una batifiesta para su cumpleaños, allá por donde ahora está la estación Corregidora del Metrobús, abundaban los disfraces, principalmente de Batman y el Guasón —así estaba vestido Lalo— a manera del video de Prince, cuya música fue repetida a lo largo de la fiesta —si lo sabré yo que esa noche fungí como disque-jockey— pasaron tantas cosas ese día que se convirtió en referencia. En un momento de la fiesta se armó una pelea grupal y, como suele ocurrir el grupo perdedor fue por refuerzos, en este caso la banda de los vikingos. Eso nos obligó a quedarnos encerrados en la fiesta hasta que pasara el peligro, como yo era de los que siempre se quedaba hasta el otro día no me afectó pero el clima quedó tenso quizá por eso se consumió más alcohol —no es cierto éramos unos borrachotes.

Organizamos un cumpleaños conjunto para Santiago y Chucho el Popocatépetl a una cuadra de Tlalpan, en la casa de madera del terreno donde vivía el Chore.  Hubo un incidente que pasó inadvertido cuando Carmen —entonces novia de Paco— llegó acompañada de sus amigos —ya saben cómo son los celos— el caso es que Chucho tuvo un altercado y algunos golpes fueron intercambiados, ellos amenazaron con ir por sus amigos pero no nos avisaron, entonces en plena fiesta llegó una banda de la mortales y se armó una pelea épica, la mayoría de mis amigos se escondieron en un cuarto, un incauto que se asomó recibió un botellazo. Yo me quedé afuera para servir como escudo humano a mi novia, hubo balas pero eso no hizo que abandonara la posición, uno de los contrincantes perdió un pedazo de oreja en manos de —coincidentemente— el Chore que lo golpeó con un maneral de acero inoxidable, hubo 2 ambulancias y numerosas patrullas, se perdieron muchas cosas —mi discos por ejemplo— y algunos e convirtieron en fugitivos oficiales, pero sobrevivimos.

Pero no en todas ocasiones estuvo involucrada la negligencia de mis amigos, el transporte que más usé fue el micro de la ruta “Peni-San Lázaro lleva lugares”  una noche entre La Virgen —la calle— y Tepetlapa escuché una discusión entre los últimos asientos —yo iba sentado en medio— vi que los demás empezaron a cambiar de asiento, pero yo ni siquiera volteé la discusión escaló tanto que llegó a las balas, salí de nuevo ileso.

Incluso cerca del trabajo, durante una visita del director de sistema a nivel de Mercados Emergentes estaba en México durante el regreso de la comida un ladrón huyendo pasó al lado nuestro y nos tuvimos que esconder detrás de un coche, también en Lomas de Chapultepec hace aire.

Pero la más importante el origen de esta característica repelente de balas creo que ya la he contado, referido o mencionado en múltiples ocasiones. Y seguramente lo haré en otra ocasión.

pásele joven

Oh Denny’s, no la hagas de Toks en Wings, to Vips or not to Vips, that’s the Woolworth

– Botellita de Jerez

En algún momento de la vida tenemos la opción de elegir en dónde comer, bueno tal vez existan personas cuyas comidas hayan sido siempre caseras pero en mi caso me he enfrentado a esa decisión en muchas ocasiones y los factores que tomo en cuenta para esa elección son diversos.

Yo creo firmemente en la premisa de que el cliente es la parte más importante de un negocio —aunque no siempre tenga la razón— pero además estoy interesado en recibir un buen servicio y un buen producto, cuando lo consigo me convierto en un cliente asiduo, y como soy fácilmente reconocido por mi fisonomía todo lo que haga será recordado seguramente y habrá un impacto en la próxima visita.

Nunca he sido el comensal melindroso que pide un plato sin algo en particular, como mi madre que no le gusta la cebolla cruda y que con frecuencia pedía enchiladas pero sin cebolla o mi amigo ahora llamado DiceKiller que siempre que pedíamos tortas él pedía que no le incluyeran diferentes ingredientes. Jamás pido un cambio, y acepto gustosamente las alternativas que me ofrecen cuando algo del menú se terminó, todo esto porque quiero ayudarlos a que me atiendan mejor, algunas veces detalles como esos pueden hacer una gran diferencia.

En algunas vacaciones a Acapulco con mis abuelos maternos me di cuenta como la mesera atandía a mi abuelo Luis, le ofrecía un plato de sopa generosamente servido, y le ofrecía el platillo que más le gustaba, lo atendía como rey y eso lo hacía sentirse ufano. Creo que observándola aprendí no solamente una forma de ser buen mesero sino también de ser buen cliente.

Por ejemplo en el caso de los puestos de tortas cuando empezaron a ser supertortas, aprovechando mis gustos que algunos llaman bizarros, cuando pedía de huevo con queso blanco, o de puro queso o algún otro ingrediente menos caro —al contrario de los que piden milanesa— el pedido era bienvenido y atendido con gusto. Solía desayunar jugo de zanahoria y un vaso de papaya —que no era tapatía— y establecí una relación de confianza con mi marchante, cuando tenía mucha gente le decía que no importaba si lo completaba con jugo de naranja, le conseguí empleo a su sobrina y comerciábamos con artículos de segunda mano, a cambia ya tenía listo mi pedido si llegaba tarde y, si había muchas personas, me lo entregaba sin decir palagra y yo le daba el cambio exacto así no perdía tiempo, también me avisaba cuando había mandarinas o ciruelas especialmente buenas, me preparaba antigripales cuando lo necesitaba y alguna vez rescató una credencial que se escapó del portacredenciales con yoyo.

Muchas veces elijo algún local que está vacío, invariablemente aparecen clientes después, esa la magia la sigo portando, aún por estos lares. La última vez hace 2 semanas en un restaurante chino en una calle escondida, un domingo por la noche, cuando esa magia es percibida por el dueño del establecimiento sin falta recibo un trato especial. Un par de ellos me lo ha dicho directamente, uno incluso me sorprendió eximirme del pago de mi cuenta.

Había una taquería en cafetales, entre Calzada de ls Bombas y Calzada del Hueso, muy cerca de unas hamburguesas muy famosas pero con un atendimiento deficiente, la primera vez que fuimos había apenas otro grupo cenando, el dueño nos pidió que nos quedáramos más tiempo porque sospechaba que los otros querían asaltarlo, esperamos a que los otros se fueran, desde entonces recibimos un trato preferencial.

También he frecuentado otra clase de establecimientos donde el trato es bueno pero se puede extinguir si la propina no es suficiente, siempre que voy a esos lugares procuro apartar hasta un 15% más en caso de que el servicio sea especial, en los casos que sucede también se establece es vínculo aunque sin esa camaradería y confianza del marchante.

Merece un apartado especial el trato en los bares o cantinas, donde lo que más importa es el servicio o la botana, porque la bebida es igual en todos lados, algunas veces los meseros te hacen quedar bien cuando vas en plan de negocios o en plan romántico, puedes recibir un trato regio en esos lugares.

Me parece que en general el servicio ha decaído, o al menos los que tienen vocación de servicio han sido desplazados por personas que necesitan el empleo. Durante mis viajes alrededor de la República —en lugares en los que no me podía convertir en cliente regular— he recibido diversos tratos, desde tener que esperar más de una hora por servicio, recibir escarnio por mi chilanguez, o un trato casi de familia, quisiera hacer una mención especial al trato recibido en el restaurante Balcones del Ángel donde he recibido el mejor trato de mis viajes.

Y por acá ya también tengo mis lugares favoritos.

La suerte ha sido echada

Esta que llaman por ahí Fortuna es una mujer borracha y antojadiza, y sobre todo, ciega, y así no ve lo que hace, ni sabe a quien derriba.
Miguel de Cervantes Saavedra

Esta entrada es acerca de la suerte es la número 52 que es el número de cartas que tiene una baraja francesa —sin comodines— y creo que el número es apropiado. El tema surgió como una promesa y es un tema que me atrapó desde hace mucho tiempo, lo llevo en el corazón y lo vivo día a día. El origen de la palabra es el latín sors, pero lo importante es que el significado subyacente es premio, destino o la respuesta del oráculo. ¿Acaso hay algo más hermoso que una respuesta del oráculo?

Comienzo con la frase de que mañana será otro día, no solamente cada mañana será otro día, sino cada instante puede ser uno nuevo, y el universo se ve afectado con cada movimiento que hacemos, esto lo aprendí jugando brisca: cada carta tirada de manera subversiva puede desviar una mala racha o traer un arlequín al estilo de Nabokov; es como si la suerte tuviera inercia así como el movimiento, como si la primera ley de Newton valiera para las rachas de suerte, al menos así parece, basta darle un vistazo a las supersticiones del béisbol.

La siguiente lección la aprendí en el dominó: hay que jugar con las fichas que nos toca y, salvo rarísimas excepciones, es posible ganar en cada juego. Una vez que fueron repartidas no vale la pena ni siquiera quejarse del juego que nos tocó ya que lo único que logramos el alertar al rival. Hay muchas posibilidades y cada juego es una oportunidad, no muy distinta de lo que nos ofrece la vida en cada instante.

Afortunado en el juego, desafortunado en el amor, esta frase es una trampa, que funciona muy bien porque te obliga a escoger conscientemente entre una u otra cosa y cuando renuncias a una y esperas recibir la otra, generalmente lo recibes. Es muy parecido a pensar que tienes mala suerte, a esperar que salga letra cuando tienes todos los números.

Tengo dos tíos que tienen visiones contrarias respecto a su suerte, uno piensa que tiene la peor suerte del mundo, además como es mi padrino durante mucho tiempo asumí que compartía algo de su suerte, hasta competíamos por ver quién tenía peor suerte, eso no le impide que juegue MELATE cuando la bolsa acumulada es suficientemente grande porque, según sus palabras, “La suerte solamente se va a descuidar una vez con él, y mejor que sea con un premio que vale la pena”. Otro tío que ya he mencionado aquí, cree que tiene la mejor suerte del mundo —yo he visto que le toquen 7 fichas del mismo número en el dominó— pero ambos han obtenido el mismo número de premios del MELATE, así que éste último no es un buen indicador al respecto de la suerte.

También abordé el problema desde la perspectiva académica, parte de mi carrera pasé estudiando probabilidad y algunos tópicos más específicos llevé un seminario de aleatoriedad que disfrutaba muchísimo, pero entre más estudiaba al respecto me daba cuenta de el estudio se limitaba a una descripción y la identificación de patrones subyacentes, pero que el quid del asunto escapaba de su esfera de estudio. Y que la combinación de ese conocimiento con otras disciplinas me serviría mucho más para entender en verdad el asunto.

En algunos juegos de dados, en la frontera entre el oriente y el occidente, las personas actúan como si el ganar en los dados fuera parte de la voluntad, que conseguir un número en particular es una lucha de fuerza entre las voluntades de los jugadores. Ya le enseñé a un amigo esta técnica para jugar con los dados, él comprobó que es posible pero que requiere entereza.

Todas las artes adivinatorias se basan en la idea de que el objeto a analizar —las grietas de un caparazón de tortuga hechas por un golpe con un acero incandescente, tres monedas, las cartas del tarot, las hojas de té, el fondo de la taza de café, las runas, las ramas de milenrana, la forma del fuego, las imágenes en el agua, los sueños— está impregnado por el estado del universo en ese momento. Así es como se adivina.

Mi única creencia religiosa es esa, que el universo está conectado, así que las acciones que tomamos tienen que ver con todo, en especial con la suerte, que yo creo que depende de nuestro punto de vista y la voluntad. Algunas veces me gusta pensar en que vivimos una lotería.