Archivo del sitio

latitudes

Norte/Sur/Poniente/Oriente/cuatro veces la nube camina/cuatro rumbos

Juan Bañuelos

Algunas horas faltan para embarcarme de regreso —aunque sea avión se usa la misma palabra— lo que quedó empacado se va, lo demás se queda, estoy en medio de despedidas y antes de nuevos comienzos, con mucho lienzo en blanco, quizá sera mejor decir hoja en blanco porque mi pintura es terrible, estoy emocionado igual, un nuevo comienzo, una nueva oportunidad.

Esta noche la contemplaré la cruz del sur con más detenimiento, pasaré la noche volando y el sábado la estrella polar me hará un guiño.

Es tiempo de actualizar mi biografía.

acumulación

Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas

Henry Miller

Estoy a una semana de mudarme de país, regreso a vivir en México, por circunstancias el viernes de la semana pasada me enteré que no iba tener mudanza, es decir, lo único que me iba a llevar es lo que cupiera en mis maletas.

La cantidad de cosas que uno puede acumular a lo largo de apenas cuatro años puede llegar a ser exagerada, pero las cosas indispensables no son tantas. Esta semana tuve la tarea de decidir lo que me llevo y lo que no, además de acomodarlo en las maletas, gracias a la visita de mi madre serán 5 maletas y mucho mejor acomodadas.

Además de cancelar servicios, tarjetas, cerrar los pendientes —no es que sea muy fácil darse una vuelta para hacer las cosas— ya me tocará declarar impuestos remotamente (nada de gracia) y espero que no se me pase nada. Por lo pronto también tendré que desmembrar mi computadora y trasladar apenas su cerebro y corazón para ser transplantadas en otro cuerpo al llegar al destino.

Aún me falta establecerme, aún no sé si tengo electricidad, los demás servicios menos, claro que conociéndome no tardaré en tener lo básico: una computadora, un refrigerador y una cama —en ese orden— finalmente es otro comienzo.

Por ahí dicen que sólo se es poseedor de aquello de lo cual uno puede desprenderse; de lo contrario no se es poseedor, sino poseído.

tránsito lunar

Un loco enamorado sería capaz de hacer fuegos artificiales con el sol, la luna y las estrellas, para recuperar a su amada.

Goethe

Regresé a mi amada ciudad luego de más de un año sin ser cobijado por su inmensidad, encontré algunos espacios que aún no tienen historias impregnadas en mi memoria como la línea 12 del metro en la que estos días será mi transporte hacia el trabajo desde el cual veo una cantidad caminos nuevos rodeando a la torre de petróleos.

Fui recibido con mucho amor —con un par de excepciones— me he sentido un poco abrumado y con falta de tiempo para hacer todas las demostraciones afectivas que quisiera. Incluso la ínfima convivencia que he tenido con mi ahijado porque casi todo el tiempo de sus escasos meses de edad he estado a muchos kilómetros no ocasionó que me rehuyera. También recibí con gran alegría y sorpresa el cariño de Tania —hija de mi nucleomante amigo— así como con las demostraciones de mis primos y tíos.

Este cambio momentáneo de hemisferio ha desatado una proceso de Las constelaciones son un diferencia sutil, en el hemisferio sur veo a sirius, que representa al estado de Minas Gerais en la bandera de Brasil —aún tengo que averiguar la razón de esta correspondencia— de este lado está el cinturón de orión  aunque la luna sea la misma.

Tengo que aceptar que no tendré tiempo para hacer todo lo que quisiera o probar los platillos añorados, hablar con los amigos, visitar a la familia. La frugalidad del tiempo es harto conocida. Si bien ya comí escamoles, nopales, flor de calabaza, tuétano y tacos pero seguro hay cosas que no probaré.  El tiempo nunca es suficiente para satisfacer todos mis deseos o saciar todas mis curiosidades. Afortunadamente me acordé de mi tiempo en la academia —no hablo de programas dominicales sino de sistemas dinámicos— y aquello que aprendí me tranquiliza:

Todos los estados son transitorios.

FuenteDePetróleos