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declaración de intenciones

Vivir sus deseos, agotarlos en la vida, es el destino de toda existencia.

Henry Miller

Mucho tiempo ha pasado caminando por sendas que no llevan a mi destino, ahora tengo delante la pregunta: ¿qué quieres hacer?

Escribir un libro, transformar esta herencia en algo físico, que pueda ser regalado, ver en tinta las anécdotas, los paisajes en la azotea y lo que le escurre al corazón. No dejar que esos pasajes de mi vida se pierdan —y de la vida de los que me rodean— o esas minucias sociales queden enterradas.

Recorrer el laberinto de Hampton Court Palace, dejar que mi laberíntico inconsciente se libere y camine al igual que en mi única pesadilla, he vivido fascinado toda la vida por estas construcciones, es hora de enfrentarlas.

Añoro dar clases, o más específico mi labor en el taller de matemáticas, decir ¿en que te puedo ayudar? y, sin importar la respuesta encontrar una acción, una respuesta, una solución.

El hambre de películas, música, libros es insaciable; sin mucha discriminación, por lo pronto ya tengo mi boleto para Batman versus Superman, y estoy tratando de convocara a una función para ver películas en un comité menor y que se puedan discutir. También estoy reconfigurando mi biblioteca —quedó muy mermada en la mudanza de país.

Y otro tipo de hambre puede ser saciado con unos mejillones a la crema en Bruselas, una pasta con espárragos y almejas en Verona o un huachingano a la Moctezuma en Puebla. Los antojos no admiten sustitutos.

Quiero aprender, hay tantas cosas que desconozco y que están a la mano para seguir armando el rompecabezas cósmico, hay que darse tiempo para armarlo, desarmarlo y formar otra figura.

Tengo espíritu guerrero, voy a seguir batallando enemigos, socorriendo al indefenso, matando dragones para tomar las torres por asalto aunque no hay ninguna princesa en ellas.

 

 

 

A propósito de los propósitos

En el círculo se confunden el principio y el fin.
Heráclito.

Este fue un año lleno de muchos cambios, enseñanzas y experiencias nuevas. Lo comencé mandando un mensaje de texto, con una idea diferente de mi futuro. Fue un año lleno de pérdidas, despedidas, anuncios, rupturas, mudanzas, comienzos. Como todos los años. Creo que esta vez me permití aprender más.

No hay que esperar al final del año para cambiar, cada instante es nuevo, las circunstancias van variando el entorno no es el mismo, nosotros tampoco.

Es nuestra actitud ante estos cambios lo que nos va definiendo, nuestro ser se plasma en las decisiones que tomamos, porque no somos una veleta a merced del viento, no son las circunstancias las que definen nuestro estado, son nuestras acciones.

Este año tengo mucho que agradecer, todas las experiencias, el cariño recibido, los éxitos, las alegrías, el regreso con mi familia y mi país. También algunas lágrimas por las personas que partieron, por la ruptura dolorosa y desgarradora. Además de la oportunidad de reflexión que me proporcionó una súbita enfermedad que me llevó al hospital, y me dejó mucho tiempo postrado en cama.

Ahora viene un tiempo de reconstruir, de crecer, aprender y crear.

Los mejores deseos para todos.

acumulación

Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas

Henry Miller

Estoy a una semana de mudarme de país, regreso a vivir en México, por circunstancias el viernes de la semana pasada me enteré que no iba tener mudanza, es decir, lo único que me iba a llevar es lo que cupiera en mis maletas.

La cantidad de cosas que uno puede acumular a lo largo de apenas cuatro años puede llegar a ser exagerada, pero las cosas indispensables no son tantas. Esta semana tuve la tarea de decidir lo que me llevo y lo que no, además de acomodarlo en las maletas, gracias a la visita de mi madre serán 5 maletas y mucho mejor acomodadas.

Además de cancelar servicios, tarjetas, cerrar los pendientes —no es que sea muy fácil darse una vuelta para hacer las cosas— ya me tocará declarar impuestos remotamente (nada de gracia) y espero que no se me pase nada. Por lo pronto también tendré que desmembrar mi computadora y trasladar apenas su cerebro y corazón para ser transplantadas en otro cuerpo al llegar al destino.

Aún me falta establecerme, aún no sé si tengo electricidad, los demás servicios menos, claro que conociéndome no tardaré en tener lo básico: una computadora, un refrigerador y una cama —en ese orden— finalmente es otro comienzo.

Por ahí dicen que sólo se es poseedor de aquello de lo cual uno puede desprenderse; de lo contrario no se es poseedor, sino poseído.

teoría y práctica

Se sugiere que cuando la energía vital de un hombre se encuentra obstruida en su interior, la suavidad sirve para despertarla y traerla a luz.

I Ching Hexagrama 59 Huan (la disolución)

Cuando íbamos a jugar carambola a la academia de billar Gabriel Fernández —ruega por nosotros— me sorprendía mucho la habilidad de ejecución de nuestro fallecido amigo “El Chore”, cuando le decías lo que tenía que hacer era el que mejor lo ejecutaba, sin embargo era incapaz de encontrar la jugada adecuada según la ocasión, era totalmente dependiente de la ayuda de los demás. Yo era el mejor en la teoría y en la práctica me iba bien pero no tanto como lo hubiera esperado. También por esa disparidad entre la teoría y la práctica desistí de estudiar física.

Parece que siempre he sabido que tengo problemas y también la solución posible, a diferencia del Chore no he podido ponerlos en practica, muchas veces me recrimine por eso, ante la simple instrucción de “tienes que amarte a ti mismo” me descubrí perplejo, incapaz de llevarlo a la práctica, aún sabiendo que era algo en extremo necesario, vital incluso. Pero ese tiempo ha quedado atrás, estoy en un proceso de cambio, de profunda transformación en el que estoy aprendiendo a domar mi mayor fuerza: mi mente. Estoy dispuesto a cambiar, al hacer esta afirmación mi cuerpo tiembla un poco y la garganta se cierra, como si todo mi cuerpo se resistiera al cambio. El cambio no es fácil.

Mi mente suele  imaginar un sin fin de posibilidades  y generar una fuerza poderosa. Cuando estas características son bien utilizadas suelen producir portentos en diferentes ámbitos incluídos el académico, laboral, recreativo. Pero la moneda puede caer del otro lado y causar un cantidad innumerable de pensamientos que me lastiman, pierden y sofocan. Hasta ahora había dejado que se apoderaran de mí demasiadas veces, es como intentar domar una bestia poderosa con infinidad de cabezas, es de esas veces que no se puede matar al enemigo sino se tiene que convencer, con amor.

Mi poder es el de la transformación, entonces puedo convertir algo cotidiano en mágico, encontrar el lado luminoso en la desgracia, usar la fuerza de un golpe como impulso, pero también puedo desviar los halagos o peor aún reinterpretar comentarios inocuos como ideas lacerantes.

Por ejemplo si alguien hacia un comentario ofensivo a una persona obesa, yo sentía que los comentarios eran dirigidos a mí, recientemente hablaba con una amiga que describió a otro hombre como “perfecto” y repentinamente me sentí inadecuado, estas pensamientos llegaron a ser mucho peores en las relaciones de pareja.

Creo que siempre me he situado al final de la fila, esperando ser merecedor de algo que nunca llega —sin pedir ni expresar los deseos eso nunca iba a llegar— me sentía abandonado y muchas veces yo provocaba esta situación, como si al entrar en esa situación conocida tuviera algo de control. Muchas veces durante este aislamiento recurría a la comida o bebida para calmar esa ansia de amor, terminaba sintiéndome culpable al final. No me daba cuenta que era yo quien me estaba abandonando, que lo que veía en los demás era solamente un reflejo de lo que pasaba en mi interior. Quizá no me horroriza la dureza de mis pensamientos porque me he dado cuenta sino el tiempo sin hacer nada al respecto, la incapacidad de pasar de la teoría a la práctica.

Lo que comienzo a hacer son cosas que hago por primera vez, me siento desconfiado y perdido, como caminando en un terreno pantanoso, sin apoyo, como aprendiendo a caminar de nuevo, con muchas sensaciones nuevas. Estoy tomando este camino porque ya no me queda otro remedio. Yo quiero estar bien.

 

 

Sentimientos de la nación

Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal
Teresa de Calcuta.

Uno nunca sabe cómo van a terminar las cosas, este último año trajo muchas sorpresas.
Quizá durante algún momento pensé que iba camino abajo, que la oscuridad que me rodeaba sería determinante. Por eso lancé un grito de ayuda a mis amigos. Ellos respondieron inmediatamente, algo perplejos y preocupados. Algunas veces el cariño no es suficiente para arreglar una situación, pero el hecho de pedir ayuda fue un paso muy importante.
Sentí que necesitaba una ayuda más espiritual, una conexión con el universo.
No sabía que un gesto de esa naturaleza me llevaría a una aventura tan emocionante: el amor.
Una musa caótica asomó un rayo luminoso que llamó mi atención, que hizo saltar a mi sexto sentido, que una certeza profunda me condujo hacia ella irremediablemente. No pasó mucho tiempo antes de que supiera que todo era verdad y que me enamorase irremediablemente.
Muchas leyes de la probabilidad se rompieron para que este amor surgiera, pero justo por eso sido tan fuerte lo que sentido. Y no iba a dejar pasar semejante oportunidad, ninguna adversidad me iba a desalentar.
Estoy completando mi mes más feliz, he aprendido tantas cosas, no sabía que tenía tantas cosas por perdonarme, o que podía apagar los pensamientos en mi cabeza, a despojarme de lo no esencial. De la sonrisa que puede durar tanto, de este sentimiento de agradecimiento que renueva mi fe.
Ahora sé que tengo demasiadas cosas por agradecer, soy demasiado afortunado. Sobran los motivos para festejar.

Obsesiones, compulsiones y otras adicciones.

El exceso es el veneno de la razón

Francisco de Quevedo y Villegas

Creo que toda mi vida ha sido pantagruélica – ya ves, estoy exagerando desde la primera frase- pero hay numerosos aspectos de mi vida en los que la prudencia o mesura no aparecen por ningún lado, quizá el primer ejemplo sean mis ennumeraciones o colecciones:

Tenía una agenda del grupo Santiago de 1977 en la que anotaba las placas, el modelo y el color de cualquier carro que estaba pasando, quería aprenderme todas para ser una especie de base de datos viviente para la policía, la agenda se acabó, se acabó el año y todos los coches cambiaron de placas. También tenía un cuaderno de 500 hojas blancas donde tenía mi colección de marcas, quería tener los logos así que recortaba de revistas o del mismo producto, lo dejé después de 120 hojas tras un simple cálculo que arrojaba que nunca iba a acabar. También coleccioné un álbum de estampas de los personajes de Hanna-Barbera en lugares turísticos de México (!) para acelerar el llenado comencé a jugar volados apostando estampas, con una técnica refinada gané 1.2 mts de estampas, eran tantas que no iba a contarlas, pero ya las tenía tantas que sirvieron para juntar otro álbum con los mismos huecos que el primero. Cuando conocí los CCGs (card collecting games) quedé enganchado con uno basado en mi serie favorita: Buffy the Vampire Slayer,  solamente lo jugué un par de veces, pero gasté más de 4000 USD en conseguir algunas cartas. El que sí jugué extensamente fue Mitos y Leyendas, donde además de hacer innumerables búsquedas entre las carpetas de las tiendas especializadas – donde siempre me preguntaban: ¿Don, a poco usted juega? – y compras de paquetes especiales tenía que manejar la reacción de mi esposa ante esos gastos -aunque ella también disfrutaba jugando- quiero pensar que esto no influyó en el divorcio pero no te lo puedo asegurar. El día del cómic fui a una tiena con SSS -no me refiero al papa sino a Mr. Now- y estuve a punto de engancharme con los cómics pero me contuve. Acabo de subir 12463 canciones al Music Google.

Y los juegos siempre han sido una pasión, comencé a jugar cartas a los 3 años, dominó a los 4 y ajedrez a los 5; el billar lo comencé a los 13 años, íbamos todos los días hábiles, llegábamos a poco antes de que cerraran la puerta de entrada y salíamos en la madrugada. Cuando salieron los primeros videojuegos, pasaba 6 horas seguidas en la farmacia de la esquina con 2 pesos, tiempo después ya en la computadora jugaba con mi ahora compadre, Lalit y el Chacal alrededor de 17 horas de Age of Mythology en la red que había formado en casa ex professo. Además mis excesos en tantas madrugadas llenas de juegos están documentadas en The Rules Book y llenas de testigos, a lo que te puedo remitir si lo solicitas. Los videojuegos que han sido una auténtica adicción son Ragnarok y Civilization IV, que procuro mantenerlos alejados porque en cualquier asomo me quedo hasta terminarlo. Y no cuento un par de juegos de Facebook.

En la parte física también se manifiestan los excesos, con casi 5 kilos al nacer nunca tuve un tamaño acorde a mi edad, en los agrestes 70’s sobre el asfalto de la calle  Sur 117A en la colonia Escuadrón 201, jugábamos fútbol americano tackleado, cuando recibía el balón y me encarreraba un poco, lo llevaba hasta la zona de anotación del campo contrario mientras los rivales se colgaban de mí intentando inútilmente de derribarme, el que me logró derrumbar tenía el doble de edad y me dislocó la clavícula. Me di cuenta por el dolor que me producía armar el cubo de rubik, en 1.20 minutos. No me dejaban jugar en los equipos si no mostraba identificación de mi edad. En la secundaria rompí un par de pelotas de tenis que usábamos para juntar frontón de mano. Y los límites de mis capacidades son variados como caminar sin parar 40 Km o nadar 50, también quise averiguar cuánto jugo de naranja podía tomar solamente interrumpiendo la ingesta para respirar, las naranjas solamente alcanzaron para 5 litros; algunas veces fumaba hasta 3 cigarros al mismo tiempo y para emborracharme fueron necesarios 400 ml de ron, brandy y vodka respectivamente seguidos de 3 litros de mezcal, mi último trago fue un hidalgo de 750 ml; el puente guadalupe-reyes siempre lo interrumpía en navidad. Cuando me atrapaba la ansiedad no eran suficientes 3 cajas de lexotán. . He pasado 23 días sin comer, la racha de días sin dormir se interrumpió a los 5 cuando mis ojos dejaron de funcionar apropiadamente. Las veces que iba a la central de abastos cargaba hasta 45 kg en una bolsa hecha de un costal, esta misma cantidad de kilos los he subido y bajado en algunos meses, un par de veces.

Mi paso por la escuela puede considerarse variado, con obsesiva asistencia de 100% en algunos años al gitano 30% en otros, en la prepa me llevé un premio por ser el que más se durmió en clase, en la facultad llegaba 15 minutos tarde al examen y lo terminaba antes que todos y en la maestría cuando me di cuenta que tomé una materia más adelantada tuve que aprender lo de 2 semestres en una semana para ponerme al corriente. Terminé de escribir mi tesis en una noche después de que mi entonces novia me acusó de estar estancado y lo puso de pretexto para separarnos.

Mi velocidad en auto solamente llegó a 190 km/h en el periférico, sería más impresionante si hubieras visto el estado de la dirección de mi coche -bautizado Napoleón con vodka- cada que manejaba parecía que estaba haciendo nieve.  Como información extra pasé un año sin limpiaparabrisas. El mayor número de personas que subía a mi coche fueron 23, y manejando a más de 60 km/h a 13, luego de este coche  tuve 3 Maveriks más.

Busqué el obsesivamente el olvido, ninguna combinación de brebajes, legales, ilegales o místicos fueron inútiles, el nepentes no existe. Buscando títulos caballerescos me aventuré en numerosas misiones: me pasé todos los altos de Insurgentes, gané una apuesta de orinar en el lugar más público, la glorieta de Insurgenes a una hora pico, manejé en sentido contrario en Xola y en el eje Central, en este último también lo salté manejando a alta velocidad al atravesar el viaducto. Quebré 37 árbolos en la calzada de las Bombas – él único que se me escapó aún existe y es el más grande-, visité 43 vinaterías una noche. Y durante 3 años nunca perdí en el juego de “a que no te atreves a“.

En el amor nada parece demasiado: toqué puerta por puerta hasta encontrar la casa de un crush inusitado que jamás cedió. Puse las iniciales de MGGL en primer lugar en 220 videojuegos esparcidos por la Ciudad de México, caminé 3 kilómetros en zapatos nuevos para ir a una cita, escribí una carta de 20 metros en papel para sumadora, he deleitado 7 veces a los voyeuristas , entre ellos una niña de 6 años con su abuela ciega. Me he involucrado con una vampira nada crepuscular, con intercambio de sangre. Acepté ser el tercero en el orden al bat a cambio de confesiones -la verdad es morbosamente adictiva y rabiosa. He dado múltiples besos de la noche hasta amanecer para vigilar el sueño de la persona amada,  ¿y qué más extremo que casarse?

Un amigo me dice que soy adicto a las locas, otro a la incertidumbre. La opinión general es que la azotea no funciona bien. Y quizá eso se nota en que no puedo repetir mi firma,  cuando pido en un volado siempre elijo la misma cara de la moneda, no tomo agua de horchata porque es una aberración de la naturaleza, todas los pequeños envases de crema para café los abro de manera distinta -esto fue evidenciado por una persona externa-, es extremadametne difícil que conteste un SÍ o un NO plano. Tengo un mórbido gusto por sentir los chorros de sangre, en especial la mía, quizá los haya sentido demasiadas veces, mi tema recurrente es el azar, dibujé un laberinto en todos los cuadernos de la escuela, pero dejé de usarlos. Puedo contestar el teléfono y escribir en un teclado de computadora estando dormido, pero tengo faltas de ortografía. Pero creo que mi mayor obsesión es conocer lo que piensan las demás personas, porque no tengo ni la más remota idea.

Con esta hipérbole combinada con entrada bloggera quizá pienses que mi mente está fragmentándose o que estoy en algún proceso límite, pero solamente es un día común.

Me han dicho un millón de veces que soy un exagerado, quisiera poder decirte que todo esto ha sido una exageración y no una confesión.